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La familia

Yaroslán, despedida entre lágrimas

Yaroslán, despedida entre lágrimas

Texto y foto de Ulises Espinosa Núñez

ulisesen@enet.cu

 

Rodeada por muchos que la queremos, y con lágrimas incontenibles Yaroslán se despidió de algunos de sus seres más queridos e íntimos: su mamá Yolanda, yo el papá, los hermanos Taima y Ulisito, el sobrino Alexis, y otros muchos que acudieron a la Oficina de Colaboración, de la Dirección de Salud, en la ciudad de Las Tunas.

 

De Las Tunas viajó A La Habana, acompañada de Alexis su pareja habanera, para estancia de una semana en el concentrado nacional de los colaboradores de la Salud, lo que no ocurrió así, pues a menos de 48 horas de estancia allí, partió para Caracas, aunque tuvo la oportunidad d encontrase con otros hermanos residentes en la capital.

 

Hacia meses que Yaroslán esperaba por esta oportunidad del Estado cubano, la que se veía lejana dado que su oficio es en Laboratorio Clínico, que en los últimos tiempos entró en la cantera, debido a que en este campo también hay que ayudar a la Nación bolivariana.

 

En esta especialidad, Yaro, como todos les decimos, tiene una vasta experiencia, adquirida luego de graduarse en 1982, en el Instituto Politécnico Mario Muñoz Monroe, tras lo cual se inició como trabajadora en el hospital del municipio de Manatí, a 38 kilómetros al norte de esta ciudad.

 

Varios años trabajó allí y después regresó a la ciudad, para trabajar en el hospital provincial pediátrico Mártires de Las Tunas, en el cual fue designada para trabajar en terapia intensiva, de donde se trasladó para el policlínico integral docente Aquiles Espinosa, su abuelo, mártir asesinado en Las Pascuas Sangrientas de 1956, por los sicarios de la dictadura de Fulgencio Batista.

 

También se especializó en microbiología y está preparada para la atención tanto a niños como adultos, además de su gestión de terrero en la atención primaria a la población en la prevención de enfermedades, particularmente en las personas mayores de la tercera edad.

 

Se trata de una muchacha de origen muy humilde, honesta en extremo, sencilla y solidaria, rebelde y valiente para decir las verdades necesarias, aunque disciplinada en el cumplimiento de todos los reglamentos a los cuales se ha tenido que someter como estudiante y trabajadora.

 

Es muy ética, como reflejo de su cultura. La llegada a Venezuela fue de impacto grato, porque enseguida se comunicó con sus tíos Uliades, Odalis y Ada, que son los que a esta familia le quedaban por la tierra de Hugo Chávez, quienes serán de aliento para que no se vaya sentir sola en el estado de Cojedes, donde cumple su misión internacionalista.

 

Eso mientras le llega la salida a su prima Magdelis Jiménez Espinosa, especialista del Deporte, quien espera salida, en tanto la otra prima, Yaneisi Núñez, inicia los preparativos de los documentos, pues ya fue declarada disponible para ir por la misión, en la especialidad de odontología. De esta dulce criatura esperamos el mejor trabajo,y un retorno exitoso con la tarea cumplida.

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Mi hijo: actuar y bailar

Mi hijo: actuar y bailar

Por Ulises Espinosa Núñez.

ulisesen@enet.cu

 

Ulisito, mi hijo acaba de darme muestras de su tenaz empeño por darle destino feliz y útil a su talento, porque como ardilla saltadora, buscó las más variadas especialidades. Nunca pensé aquella madrugada de 1997, cuando prendido de mis piernas a las dos de la madrugada, bailaba un rock lento, pero sin saberlo él.

 

Exclamé en la ocasión a su madre y colegas míos que mi hijo iba a ser bailador, y me equivoqué, será bailarín, no porque se dedique a eso profesionalmente en el futuro, sino por haberse graduado en Danza Elemental, el pasado 17 de julio, en la Escuela Vocacional de Arte, El Cucalambé.  

 

Promete mucho, decían sus profesores de la Especialidad, cuando él hacía tiempo venía apostando por la Actuación, para lo cual se inscribió en un Taller, en la Casa de la Cultura Tomasa Varona, de la ciudad de Las Tunas, porque en realidad era lo que quería, y más que todo, ser artista, en cualquier disciplina, menos en la danza.

 

Creo que no le va en su temperamento, y erróneo concepto de la masculinidad, aunque dio todo cuanto pudo, con dignidad, hasta engañar en el desempeño a sus profesores de folklor, musicalidad, ballet, quienes finalmente deben sentirse defraudados, porque lo querían ver en el baile profesional, pero no todos en la Escuela, respeto a la Actuación, donde tuvo admiradores por su versatilidad, carisma y desenfadado histrionismo.

 

Ulisito quiso en grado quinto de escolaridad, estudiar guitarra o percusión, esta última de la  cual gusta mucho, pero no estuvo en convocatoria, y en las cuerdas, dijeron los especialista que sus dedos eran  muy cortos. Había que archivar aquellos sueños, y enrumbarse de nuevo, a partir de otro llamado en la danza, donde finalmente matriculó y ahora concluyó.

 

Ya sabemos que antes hizo grado en otra convocatoria a prueba de actitud, para las artes circenses, pero primero le llegó boleto de beca para actuación, después de vencer tres pruebas, para la Escuela de Actuación, de la ciudad oriental cubana de Bayamo, donde hará complementarias con sus resultados docentes en danza.

 

Lo admiro, por su tenacidad, que ya me había demostrado en los primeros grados, cuando fue segundo tablero en la Academia de Ajedrez, de la cual se fue un día de competencia, donde debió defenderla en una competencia; pero se fue a bailar a la Casa de la Cultura. Muchas lágrimas derramó su instructora por aquella deslealtad de mi hijo.

 

Pero todo no queda ahí: Ulisito nos hizo a mi y a su madre, buscarle quimonos para que peleara en kárate, yuyisho, judo, taewandó, además de jugar fútbol y béisbol, este último deporte de manera apasionada; incluso, fue a pruebas de lanzamiento, pero le pedían mucha velocidad para sus 12 años (70 millas por hora), y el solamente tiró 68, por lo cual tuvo que conformarse con jugar en el barrio, y archivar ese otro sueño.

 

Recuerdo que un día, recién llegado al Seminternado República de Chile, procedente del Círculo Infantil Amiguitos del MININT, me dijo, de esa forma determinada e independiente que tiene, que se metería en todo, a ver en cual daba algo, y así llegó a la Actuación, con un aval histórico en la guardería, donde fue figura cimera en los roles protagónicos que le asignaron las tías, uno de ellos como gallito, bailar en gala él solo con siete gallinitas.

 

Este es mi hijo, de quien  no diré más según la evaluación de los profesores, no vaya a ser que exageren, y peque yo de sobrestimación ingenua, aunque sí debo decir que en la actuación y el baile está el futuro de Ulisito, si sabe aprovechar estas oportunidades que la Revolución pone en su talento.

 

Yo padre, por ahora, mientras se realiza en la escena, seguiré disfrutando sus desempeños en la música popular bailable, donde se regala virtuoso en infinidad de ritmos cubanos y extranjeros, en los que tiene a muchos admiradores, que lo han visto en fiestas públicas, bodas, cumpleaños de quince y en el marco de la familia.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

ADA LLEGÓ Y SE FUE

ADA LLEGÓ Y SE FUE

Por Ulises Espinosa Núñez.

 ulisesen@enet.cu

 

Ada Viviana regresó a Las Tunas, con unas vacaciones de agenda cargada de compromisos con familiares, amigos y su novio de 35 años con quien compartió sueños, almohadas y amaneceres, sobre una cama en la que procrearon a sus dos retoños: Daya y Willy, la primera máster en Ciencias Farmaceuticas y el otro un cantante de talla mayor.

 

 Como padres, ya están realizados, porque a ambos los llevaron hasta el punto donde en  lo adelante, sus vidas serían lo que cada uno de ellos supiera construir con una obra y talento personales, ¡ah!, pero sin negarles el celo y la mirada constante, y claro, no podía ser de otra manera en quienes juntos fueron los arquitectos de esta familia modelo.

 

De Ada hablé, en los días posteriores a su partida en segunda misión, y obligado estoy a traerla a esta página suya, porque dicen que según partes nunca fueron buenas, y eso en Venezuela podía ser a la inversa, y como periodista y cuñado, pude acceder a su satisfacción de hablar sobre quienes la recibieron nuevamente en Anzoátegüi.

 

Volví a Anzoátegüi, _ me dijo_, exactamente a Puerto La Cruz, municipio de Sotillo, donde cumplí mi primera misión, pero esta vez en la Parroquia San Diego, porque la jefatura cubana de Barrio Adentro me satisfizo la petición de regresar a la gente que me quiso y yo quise, y el recibimiento fue maravilloso.

 

"Imagínate, la sorpresa fue grande porque aunque yo le había dicho a los vecinos que volvería, ellos no esperaban que fuera cierto, y tan pronto; ahora con más ayuda y consideración estatal respecto a la vez anterior, en cuanto a condiciones de vida y recursos para cumplir la tarea que cumplo".

 

Los tres años que Ada estuvo en Anzoátegüi, los deshojó día por día en la Parroquia de Pozuelo, y ahora está ubicada en la zona rural de San Diego del Puerto La cruz, donde los vecinos son solidarios, en un lugar tranquilo rodeado de cerros y abundante vegetación", cuenta ella.

 

"De mi gente allí tanto como la de Pozuelo, debo decir que se muestran muy hospitalarios, preocupados por mis necesidades y seguridad, me llaman mucho por teléfono para saber cómo estoy, pues vivo sola, aunque con todas las comodidades,  a unos 700 metros de San Diego, un cacerío de pocos habitantes y tranquilo", enfatiza.

 

No sin añoranzas, por su gente de acá de Las Tunas, esta estomatólaga de elevada calidad profesional, prefirió hablarme primero de sus queridos pacientes y amigos de Anzoátegüi, antes de refir las responsabilidades que cumple como activista de la Parroquia, ya que además de la labor técnica participa en charlas y conversatorios de educación para la salud, y terreno en otros diagnósticos, que luego tienen seguimiento.

 

"Soy la responsable administrativa de dos módulos, a los cuales tengo que atender por igual, y logro cumplir con la ayuda de todos, además de contar con los medios tecnológicos para la misión", en la que llevo ya un año en esta segunda vez, pero ahora no sé cuándo terminaré por lo que les he dicho a mis hijos y esposo que resistan tal como yo haré.

 

Esto escribí cuando el último 14 de febrero, Día de los Enamorados, Ada  anduvo de largo recorrido con su media naranja, William Espinosa, a unas 48 horas de su regreso a San Diego, paraje venezolano donde volverá a deshojar el calendario, a la espera de nuevas vacaciones, protegida por el amor de quienes están contentos de tenerla en estas segundas partes que vuelven a ser buenas, como en la primera.

 

Vino y de fue luego de cumplir su larga agenda compartiendo su vcida íntima de 30 días con su familia, de fiesta en fiesta, playas, y no dejó de visitar con un rampo de flores la tumba donde reposan los restos de Aida, la madre que la condujo por el más seguro camino de la vida, enseñándole esos valores que distinguen a esta querida cuñada hermana, y con los cuales como patrón así forjó la conducta de sus hijos. Esperamos por ella.

El lechón asado

El lechón asado

Texto y foto de Ulises Espinosa Núñez

ulisesen@enet.cu



No hay otra forma más cubana de despedir el año viejo y esperar el nuevo que ese criollo ceremonial que el 31 de diciembre se organiza en los patios ogareños; en ello no hay improvización, porque todo se planifica y se calcula cada detalle. Temprano se acumula la leña y el carbón que se han de quemar.



Todo empieza temprano en la mañana del último día del almanaque con la fogata que ha de hervir el agua con la cual se ha de quitar la pelambre del lechón, si no es chino. Después viene el pase al otro mundo a ese animal que con empeño  y cariño se alimenta y que nos alegrará la noche con el olor peculiar que emana de la grasa que cae sobre el fuego.



La forma más común de la gente es asarlo en una púa de madera, aunque la inventiva popular le ha dado eternidad a este instrumento al crearlas con tuvos galvanizados con una punta que permita pasarla por debajo de la quilla entre su costillar.



El puerco asado, como comunmente decimos, es el centro de la alegría, porque en su entorno las familias se acomodan, mientras hay uno de ellos que es quien le da vueltas a la vara buscando el color dorado que provocan las brazas, procurando que no se queme, pues todos aspiran a hacer quebrar entre sus dientes el gustado pellejo tostado.



Ese hombre que le da vueltas a la púa generalmente es el que presume de ser el mejor asador, sin embargo, ya eso no es tanto así, porque la experiencia se acumula y, además, es agotador porque también se quiere, como los demás, estirar las espaldas o echar un bailadito en el patio, allá en la sala o la terraza.



Entorno al lechón asado se toma rones, vinos y cerveza; Otras bebidas son licores de distintos sabores y hasta una crema que se hace a partir de leche en polvo, huevos y alcohol, y la comida no puede ser otra que el arroz congrí, que elaborado con frijoles negros o abichuelas coloradas, la vianda es con plátano o yuca, casabe, acompañada de la obligatoria ensalada mixta de tomate y lechuga.



Las familias más tradicionales alargan el tiempo del asado, o lo ponen tarde, buscando que el puerco esté próximo a las 12 de la noche, cuando todos se abrazan y se desean todo lo mejor en el año nuevo, y hay quienes lanzan perfumes o colonia sobre las cabezas de quienes se besan alegres; está también aquella creyente que a esa hora vota una palangana de agua, para "que se vaya t´o  lo malo".



La fiesta no termina ahí, porque luego se baila y algunos se irán a sentir mejor esperando el amanecer al lado de una botella de ron, con la seguridad de que otro animal ha de ir a la mesa el día primero de enero y luego a recuperarse de la resaca, porque dos días después todo volverá a la normalidad en los deberes ante el trabajo y el estudio.


Los 80 de Fela Núñez

Los 80 de Fela Núñez

Por Ulises Espinosa Núñez

ulisesen@enet.cu

Fotos de Geovanny Sierra Torres 

 

Nuestra madre cumplió este domingo 24 de octubre sus 80 años, con una fortaleza espiritual formidable, la salud sin dolencia alguna, aunque con el carácter respetable con el que crió a sus ocho hijos, desde los días de penurias y luto por el asesinato del marido, Aquiles Espinosa, en las Pascuas Sangrientas de 1956, a manos de sicarios de la dictadura de Fulgencio Batista, hasta ahora, cuando mira feliz a su alrededor y cuenta los que de ella venimos.

 

Junto a ella estuvimos hijos, nietos y bisnietos, octagenarias como ella del vecindario al que llegó hace 52 años, un mes y ocho días después del triunfo de la Revolución, en 1959, y algunos hermanos y muchos amigos que llegaron a felicitarla, porque Fela Núñez, como le dicen los que la quieren, es realmente muy popular en el reparto Santo Domingo donde vive, porque su rectitud se desdobla en una eterna risa que regala a todos, porque parece que gusta de eso; ¡ Ah!, pero se hace respetar.

 

No quiso, en un principio, que hubiera fiesta, pues no le gustan los temas que al final de las tantas fiestas que hacemos en El Patio de Mariluz, su segunda hija en edad, termina en discusiones en las cuales ni sangre ni lágrimas llegan al río, cosa de familia, pero que ella destesta eso; alguien dijo: " hoy aquí no manda Fela", sino sus hijos, que van a festejar su natalicio a su manera, y así fue: primero fueron algunos tragos bastante discretos, lejos de sus ojos acusadores y según la casa se fue llenando de invitados, se generalizó la alegría.

 

Esta vez, a diferencia, de otras veces, no hubo lechón asado, y dos tuvimos que conformar con su decisión de una celebración modesta, aunque hubo comida para todos con fricasé de pavo, pizza familiar, kake, refrescos (gaseosa), pasteles y otros apérititivos, y la cerveza de la cual gusta mucho, aunque vevió algunos tragos de ron, sin embargo no bailó porque prefirió disfrutar del familión que reunió este día junto a ella.

 

Fue su decisión hacerse una foto con sus vecinas contemporáneas Yolanda, Ercilia, Loly, Mirtha y Concha, con los nietos y bisnietos, los hijos y en fin, las gráficas necesarias para dejar constancia del homenaje a una madre que con apenas 25 años quedó viuda con cinco hijos nacidos y encinta con un par de mellizos, que sobrevivieron gracias a ala ayuda del Ejército Rebelde y al Movimiento 26 de Julio.

 

La celebración comenzó temprano en la mañama y según algunos potenciales líderes se fueron incorporando, el festejo iba creciendo, hasta que ya en la noche los rones en vasos pasaban de una mano a la otra y bailamos y en medioo de aquello, de manera relevante Ulisito, mi hijo, ofreció un recital de bailes, ya que estudia danza contemporánea y se graduará en febrero, y finalmernte disfrutamos de un recital de otro nieto de Fela, Willy el Cubano, un joven talento de Las Tunas, a quien como cantante esta provincia le queda chiquita; nada que a quien no quiere caldo, se le dan tres tazas.

 

Mi mamá fue la mujer que con aquel cuadro familiar, cual gallina con sus pollitos, no dio uno solo a criar por nadie, y vivió bajo el acoso de la dictadura, porque ella era la viuda del primer mártir de la Revolución en el municipio de Majibacoa, al que hoy pertenece el barrio rural de Sabanilla, y uno de los dos más peligrosos enemigos activos que tenía la dictadura en la provincia de Las Tunas. Luego, cuando el Ejército Rebelde llegó a la zona, ya pudimos vivir tranquilos y protegidos, hasta el triunfo.

 

Nos crió ella con mucho rigor, protegidos luego sí, por la Revolución, pero con su tutela y vigilancia personal, de manera que hoy nuestra madre vive orgullosa de los hijos que tuvo, hechos hombres y mujeres con la frente en alto, honrados, trabajadores, revolucionarios, custodiando ahora sus años, con una salud por la cual nunca estuvo ingresada en hospital alguno.

 

Esa es la madre que tenemos y de la cual vivimos orgullosos que acaba de cumplir sus 80 años, entre todos los gajos, ramas, frupos y retoños que venimos de su tronco y de Aquiles Espinosa, nuestro padre.

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Petra cumplió 80 años

Petra cumplió 80 años

Por Ulises Espinosa Núñez

ulisesen@enet.cu

Foto de Uliades Espinosa Núñez

 

Petra cumplió 80 años, rodeada de una prole larga, como la que puede sobrevenir de sus 10 hijos, todos con hijos y nietos que le han dado tataranietos a esta menuda y recia mujer, ejemplo de luchadora por la vida desde muy joven, cuando unió su existencia a la de Mongo Genaro, lo que no le impidió acompañarlo en las buenas y las malas.

 

Pero ella tenía la vocación de imitar en la procreación a otras mujeres, pues cuando las veía embarazadas, enseguida le entraban deseos de parir, y fue así que tuvo 11 muchachos de apellidos Peña Velázquez, seis varones y cinco hembras, y aunque la vida le pudo resultar crítica por tantas vocas, Mongo Genaro, siempre supo llenar los estómagos de sus hijos, y si no la ligan fueran ahora muchos más, porque tuvo hijos hasta los 45 años, decía su padre en broma, recuerda Maribel una de ellos.

 

Mongo fue tan emprendedor, que siempre se preparó temprano para celebrarle los 15 a sus cinco hijas, por si moría tempranamente, pero nada, se lo hizo a todas con una matazón de animales hoy resultan memorables para muchos, y dejó de existir, sin embargo a los 83 años. Y en cuanto a los vinos y rones, de aquellas fiestas nadie salía derecho.

 

Este cumpleaños fue todo un acontecimiento, no sólo porque festejaba su largo onomástico, sino por ser la primera vez que tuvo a su lado en su d+ía de natalicio a todos sus descendientes, exeptuando dos nietos y un hijo fallecidos hace ya muchos años, y Mongo, hace apenas tres.

 

Pero el día no fue para recuerdos tristes, sino de alegría, en lo cual pareció no haber sido creada una comisión organizadora, porque fue a pecho y de manera expontánea, aunque convocada, de manera que con todo en las manos de unos y otros, hubo un escollo no previsto, el lugar para el festejo, porque había para ello muchas casas y patios, en el reparto Nuevo Sosa.

 

Fue Rodny (Bolo), el menor, quien dijo, será en mi casa, unos metros más allá, de donde Petra está rodeada de varios hijos; apareció la musica de Roberto (Ichi), el juego de dominó, los taburetes y sillas, los coches para conversar y darse los tragos, mientras se tendían los adornos, en tanto bajo unos atejes, hijos, nietos, nueras y yernos, por turno, le daban vuelta a la vara en la que se asaba un lechón sobre una fogata.

 

Bolo, que cuando se da unos tragos no cree en el bulto de sus bolsillos, clamó por botellas de plástico con ron que en Las Tunas le llamamos "pepino", de capacidad para dos litros; y más todavía, como Bolo dedujo que el lechón asado estaría tarde, dio una orden y al momento alguien ya estaba descuerando un carnero.

 

Hijas y nueras se dispusieron a todos los menesteres en la cocina, mientras unos ponían sus fichas, la vuelta a la vara del cerdo no se detenía y otros se animaron a bailar, y la sala de la casa se preparaban para picar los pasteles y cantarle a la vieja su ¡Felicidades!, el día en que se extrenó varios vestidos.

 

La nieta Leidis, mi hermano Uliades y yo, nos disputábamos los mejores ángulos para dejar constancia en nuestras cámaras digitales de fotografía y video, al punto de que en mi CD guardé 98 imágenes instantáneas, sin incluir las de Leidis.

 

De todo hay constancia, hasta de cuando la homenajeada bailó con uno y otro, junto a otras parejas de la familia.

 

Suscintamente, de esta manera criolla, al estilo de los cubanos, o tal vez de los tuneros, Petra celebró sus 80 años sin que a esta altura de su vida le haya perdido el miedo a la muerte ni a la oscuridad en su habitación a la hora de dormir, por demás, la distingue el sentido práctico de la vida, de la lucha por ella y disfrutarla de manera plena, y es meridiano su concepto claro del hombre y la mujer, del rol en la sociedad y la pareja, principios en los cuales se criaron sus hijos, que ese día la acompañaron con sus familias.

Internacionalistas de la familia

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Maribel: La vanguardia de Los Tacarigua

  

Salió de esta ciudad por 18 meses el 3 de noviembre de 2006, para cumplir su misión internacionalista en cualquier lugar de Venezuela, y regresó el 5 de diciembre de 2008, 25 meses después de la calidad despedida de familiares y amistades.

 

El cumplimiento de su tarea era en función del mejoramiento de la calidad de vida del pueblo venezolano, el cual fue considerado de Muy Bueno por los integrantes de la Comisión Cubana controladora de esa labor en el estado de Aragua.

 

Maribel trabajó de manera integral en la parroquia Los Tacarigua, del municipio Girardot, donde se desempeñó en la Misión Cubana Barrio Adentro Deportivo en las disciplinas de ajedrez, composición gimnástica, Gimnasia Infantil, la bailoterapia con el adulto mayor,  y otros programas para los hipertensos y asmáticos.

 

La gestión realizada se consideró relevante en diferentes festivales  deportivos y en la vinculación de su trabajo con los consultorios médicos de Barrio Adentro, y contribuyó al mejoramiento humano aportando medios e instrumentos deportivos creados por ella, para lo cual movilizó a las masas,  por eso integró el Movimiento de Mujeres Creadoras.

 

Sociable, solidaria, disciplinada, Maribel supo ganarse la estimación, el cariño y respeto de quienes la conocieron, al tiempo que recibió la felicitación de todas las visitas oficiales que recibió, tanto por su trabajo como por la participación en todos los eventos convocados o copatrocinados por la Misión.

 

Fue de las que dieron el paso al frente cuando se le llamó a permanecer seis meses más en Venezuela por necesidad de la Misión, renunciando a vacaciones, actitud por la cual perteneció al Contingente 50 Aniversario, y ganó méritos también por su participación en Las Misiones Energética, Educación, Misión Milagros y Misión José Gregorio.

 

 su condición de enfermera de cabecera de todo compañero que enfermó, es un gesto altruista que los responsables supieron reconocer de Muy Bien en la evaluación que le suscribieron para su centro de trabajo en esta ciudad de Las Tunas. 

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Internacionalistas de la familia

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Magdelis: primero en Panamá

ulisesen@enet.cu

 

Es la menor de los hermanos Jiménez Espinosa, uno de los cuales, Aquiles, concluyó su misión de dos años en Venezudela, en el estado de El Táchira, mientras que ahora lo hace  Miguel Antonio, por igual tiempo, en Miranda, ambos licenciados y especialistas en la disciplina del béisbol.

 

Respecto a Magdelis, es licenciada de Cultura Física y Deporte, y se desempeña como metodóloga de la Dirección Municipal de Deportes, en la ciudad de Las Tunas, en las disciplinas de Baloncesto, Voleibol y Balonmano, después de haberse desempeñado como entrenadora en el Combinado Deportivo Julio Antonio Mella.

 

Siete años se mantuvo Magdelis al frente de su equipo con el que compitió en torneos provinciales en los cuales se tituló campeón en dos ocasiones y dos veces bronce en las zonales orientales, además de que de sus muchachitas han surgido figuras para selecciones de mayor nivel técnico y de categoría competitiva.

 

Pero ella, fue deportista también en baloncesto, aunque incursionó en otras especialidades, y como sus hermanos, prefirió preparsarse para docencia como entrenadora, actividad donde ganó méritos por sus resultados y responsabilidad en el trabajo, suficientes para que fuera promovida a Metodóloga en el municipio.

 

Magdelis, después de su regreso de Panamá y el ascenso en su traabajo, se encuentra disponible para cumplir misión internacionalista por dos años en Venezuela, por cuyo llamado espera, según su expresa disposición política, como militante del Partido Comunista de Cuba, al que llegó procedente de las filas de la Unión de Jóvenes Comunistas. (En la foto, con un niño panameño).

 

 

 

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