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Sabanilla

En terapia el ministerio de colonias

En terapia el ministerio de colonias

 Por Ulises Espinosa Núñez

 ulisesen@enet.cu

 

Ya está anunciada la muerte de la OEA, y sus sepultureos peparan la mejor ceremonia en caracas, el epicentro político revolucionario y esperanzador, que se haya dado en América Latina y el Caribe, después del triunfo de la Revolución Cubana y del socialista Salvador Allende, en Chile.

 

En 1979 los sandinistas en Nicaragua dejaron ver que las fuerzas populares todavía daban validéz a la lucha armada al estilo cubano, pero obligados a convivir con la burguesía y y sometido a una violencia extrema intgerna, apadrinada por el presidente norteamericano Ronald Reagan, tuvieron que hace conceciones, y perdieron el poder por largos años, víctimas también de la ignorancia política en las masas.

 

Venezuela es la nueva clarinada, y su presidente Hugo Chávez, un líder continental antimperialista, temido y respetado por sus adversarios y que será el anfitrión de la Cumbre de los Jefes de Estado y de Gobierno de América Latina y el Caribe, en foro pudier escucharse La Internacional y un Réquien por la OEA.

 

Efectivazmente, entre los días 6 y 7 de julio, en Caracas, se le dará la bienvenida a una criatura hija de la unidad, la CELAC, Comunidad de Estados de América Latina y el Caribe, en parto a voluntad propia de los rebeldes de esta región donde está el pulón más grande del mundo ubicxado en la Amazonía, las mayores reservas de agua potable, y el más grande yacimiento petrolífero.

 

A nadie escapa esta impronta, porque hasta ahora, la OEA con Estados Unidos y Canadá denmtro de ella, enrumbaron las acciones de esta organización hacia objetivos estratégicos norteamericanos, y su política hegemonista a eso obedeció siempre, y en el contexto, la existencia de Cuba Socialista, cuando la obediencia fue total a esos designios, los cubanos fueron expulsados de ella y luego aislados.

 

Ahora Cuba es parte vital de esa unidad y del cambio de época, porque con sus ciertas ovejitas negras, la izquqierda revolucionaria latinoamericana se eune, triunfa en las urnas, reelabaorana n uevas constituciones ponen  la brújula hacia un destino común, y con ese espíritu nacerá la CELAC, tomando como bvanderas ele ideario de Simón Bolívar, José Martí, Benito Juárez, Fidel Castro, Augusto César Sandino y Che Guevara.

 

Es de esperar la respuesta yanqui a esta osadía latinoamericana y caribeña, y por su puesto vendrán medidas cphercitivas, chantajistas, amenazas, pero será de respetar la potencia política, económica y militar que traerá la CELAC.

 

Libia: el polígono internacional

Libia: el polígono internacional

Por Ulises Espinosa Núñez

ulisesen@enet.cu

 

Para mí resulta bochornoso que la humanidad entera se muestre hoy como pasiva espectadora del crimen de lesa humanidad que la OTAN como brazo armado de la culta Europa y Estados Unidos, destruyen impunemente a la Nación libia,sencillamernte porque le ha venido en gana sacar de la jefatura política al corpn el MNuammuar al Gaddafi, quien parece se ha negado a servir de peon y vasayo del imperio.

 

Lo más inmoral no es que esto esté ocurriendo a la vista de todos, sino que ha ocurrido con la complacidad de muchos dado que casi está por sentado que nadie se le opondrá en erl Norte a esta cruzada, pues tanto el secretario general de la ONU Bam Ki Mon, como su Consejo de Seguridad, aprobaron una Resolución a la cual Estados Unidos y Europa le dan doble lectura.

 

Más allá de ese contexto, la Unidad Africana hace tibios intentos de lograr un acuerdo de cese el fuego entre los traidores secesionistas y las fuerzas leales a Gaddafi, cuando aquellas, envalentonadas por los bombardeos de los aliados, el dinero que reciben y la determinación de los líderes agresores de seguir destruyendo al país norafricano, ponen la adsurda condición de que el presidente libio se marche, para siolenciar las armas.  

 

Previo al inicio de este abuso, la poco seria posición de otras dos potencias, Rusia y China, dejaron las manos libres a los agresores buscadores de oro negro y otros minerales, y nada han hecho por bloquear esta villanía, que también apunta a ellos, porque son considerados enemigos políticos y estratégicos, en distintas esferas de la esfera política contenporánea.

 

Evidentemente tampoco hay unidad estratégica en el Movimiento de Países No alineados, según se deduce de su poco enérgica declaración final condenando estos hechos, que parece serán ahgorita bastante cotidianos, ya que Estados Unidos consumó a la OTAN compo su gerndarme de avanzadilla en cualquier región extrafronteras, pues sus botas ya pisan tierra de Asia y Africa.

 

¿Y América Latina? Las posiciones más verticales se hicieron de este lado del mundo, con Hugo Cháves al frente, seguido de otros mandatarios regionales, sin lograr lo que se pedía, de verificar en terreno libio los argumentos, por supuesto falsos, de que Gaddafi estaba masacrando al pueblo, derecho que Estados Unidos y Europa reclamaron para sí, y ya lo hacen: salvar a los civiles tirándoles bombas.

 

Y lo están haciendo como si estuvieran en un polígono de prueba a su moderno armamento, a sus aviones con y sin pilotos, cohetes teledirigidos y hasta una bomba Francia probó que destruye por impacto y no con explosión, lo que

hace al artefacto y la intención más plausibles, humana y parece que generosa, según la ideología de los agresores.        

La OTAN bajo la sombrilla de la ONU

La OTAN bajo la sombrilla de la ONU

Por Ulises Espinosa Núñez

 ulisesen@enet.cu

 

Tibias protestas de unos y otros, los No Alineados carentes de una enérgica posición, la complicidad criminal de sus hermanos de sangre musulmana, los nacionales de Libia divididos por unos traidores que piden a gritos la continuidad y la intensificación de los bombardeos y la matanza de civiles y la invasión bárbara, de manera impune, hacen del conflicto libio un hecho abominable.

 

Ya es imperdonable que los opositores al gobierno de Muamuar al Gaddfi, imposilitados de ganar con sus propias armas la apuesta violenta que impusieron a su pueblo pidan la invasión conquistadora de potencias extranjeras, para que le entreguen las riendas mercenarias del poder, para luego gratificarlos con los grandes y ricos yacimientos de petróleo y reservas subterráneas de agua que tiene el país.

 

Grandes acontecimientos están ocurriendo en el norte de África, uno de ellos es que la OTAN ya no existe solamente para proteger la integridad de Europa, invade asia y África, el otro, que esta fuerza acaba de extrenarse como peón guerrerista de Estados Unidos, cuyos tanques pensantes saben que con esa variante estratégica, el gobierno yanqui alcanza objetivos económicos y políticos visionados.

 

Si, porque la velada participación que tiene Norteamérica en la agresión a Libia, para no compromeer el de Nobel de la Paz a Barack Obama, obtiene elevadas ganancias con bajos costos, pues sus soldados no corren el peligro de caer en tierra ajena, los gastos del presupuesto de guerra es protegido y descarta críticas populares, aunque haya convencido a los contribuyentes de los supuestos crímenes de Gaddafi.

 

La seguridad internacional ya no es cierta, sobre todo porque las grandes potencias de occidentes logran de manera inaudita, imponer su voluntad con la argucia de salvar vidas civiles, ante la pasividad de Rusia y China, que no oponen resistencia formal, sabiendo sus líderes de que se trata de guerras de conquistas, en este otro reparto del mundo.

 

Ya no habrá gobiernos populares seguros que estorben a la hegemonía imperialista, debido a que los argumentos occidentales en el Consejo de Seguridad se impondrán a pesar de que las bombas, los cohetes y el uranio empobrecido causarán calamidades a los pueblos.

 

Cualquier revuelta popular en esos países sería la carta a jugar, por eso estos acontecimientos además de lamentables, constituyen una alerta para las naciones y gobiernos independientes contestarios, que se niegan a someterse como lo han hecho Muammuar al Gaddafi y otros muchos. La relidad lo dice.

 

Se requiere comprensión para lo que viene

Se requiere comprensión para lo que viene

Por Ulises Espinosa Núñez

ulisesen@enet.cu

 

Para muchos, la economía cubana es deficiente, casi apocalíptica, que necesariamente requiere reformulación, porque tanto el país como los trabajadores y sus familias, lo necesitan, pero tal punto de vista muestra una insólita superficialidad pues una base económica tan deprimente no pudiera sostener tantos programas de protección social, en los cuales se incluyen las gratuidades idealistas que se mantuvieron hasta ahora.

 

Por la ruta que andábamos la economía cubana pudo llegar a la asfixia, con  insolvencia financiera, baja productividad, fuerzas productivas no bien aprovechadas, potenciales en recursos no explotados, más un bloqueo imperialista que apenas nos deja cierta holgura para maniobrar y burlarlo; eso lo comprende la gente, lo saben los trabajadores.

 

Y entonces, si perfeccionar nuestros esquemas y modelo eran reclamados por todos, pero con serenidad, entonces no es bien asimilable que ahora queramos todo eso, pero sin que nos roce siquiera la piel el complejo de medidas que llegaron con los Lineamientos que hemos debatido.

 

La Revolución y el Socialismo en Cuba es un asunto de todos, y lo mismo que esfuerzos y consagración, los sacrificios excluyen solamente a los que están imposibilitados por salud y edad a producir o servir en algo, porque basta ya de que todo lo queramos del Estado, y a regañadientes demos lo mínimo, cuando nos hemos creído en el derecho absoluto de todo y poco del deber ineludible que tenemos.

 

La reorganización del Estado, la reestructuración de las infraestructuras, y la eficiencia del modelo, necesitan apoyo y comprensión totales de los responsables de llevarlas a efecto, y ese es el pueblo, porque no hacerlo es distanciarse de la Revolución, quizás para quedar en el desamparo, porque a quién se le puede ocurrir pensar que Estados Unidos y Miami le propondrían algo mejor a los cubanos, que ayer mismo nos despojamos del capitalismo.

 

Hay que vivir sin egoísmo en la obra de la construcción socialista, entendiendo que la suerte está echada en esta coyuntura de que hay que hacer un mejor socialismo, con recetas cubanas, surgidas y patentizadas en la Isla cual propiedad intelectual, como garantía de Cuba, que sí tiene algo nuevo que mostrar en el Siglo XXI, pero de la centuria XX porque ya no podemos inventar otro modelo, sino actualizar el nuestro creíble hasta ahora.

 

En esta época, solamente dos sistemas se disputan credibilidad: el capitalismo, con su diseño neoliberal que tiene a decenas de países patas arribas, hasta a los de las grandes potencias, y el socialismo profundamente humanista y creador, que de punta a cabo puede enseñar Cuba, y ese es el factor de triunfo en el empeño renovador.

 

Los sistemas socialistas que en el mundo se instalen por la voluntad popular tiene que partir de ese principio legitimidad, para que sea exitoso, sin cabida a recetas estándar, como lo hace el capitalismo, que apela al neoliberalismo universal, que es al propio tiempo su tumba, ya que no tiene nada más que inventar para sobrevivir, y esa es también la causa de las revueltas globales que se están dando en el mundo que están derribando kalifatos y monarquías.

  

Sin otra alternativa que seguir nuestro camino

Sin otra alternativa que seguir nuestro camino

Sin otra alternativa que seguir nuestro camino

ulisesen@enet.cu

 

Cuba no está en una encrucijada en su momento actual de rectificar esquemas y modelos con los cuales hemos hecho una economía socialista a nuestro modo, tal vez no eficientes, pero ideal hasta ahora para hacer una revolución social que se colmó de un paternalismo generoso, al final del cual la cuenta no daba para seguir siendo el sistema más bondadoso hasta que fue pernicioso en la educación económica de las masas.

 

Los cubanos nos acostumbramos a mirar siempre para la ayuda estatal, fuera justificada o no, incluso si teniendo familiares para el apoyo preferíamos ir a las oficinas de la Seguridad y la Asistencia Sociales, y fue así como muchos padres se desentendieron de los hijos que dejaron abandonados, o hijos a padres, y entonces era el gobierno quien tenía que resolver las necesidades de alimento, abrigo y cobija a los desamparados.

 

Así ocurrió con los que nunca quisieron trabajar con el Estado, y cuando ya las fuerzas, las enfermedades, los años o la incapacidad física, no le permitieron más su vida informal, las puertas del Estado estaban abiertas para la chequera y la pensión a la que se creyeron con derecho, porque la Revolución se había hecho para dar esa asistencia, pero y los deberes de ese individuo, lo recordó algunas vez?

 

Por otro lado, los agricultores, pudiendo asegurar sus cultivos para temporadas climáticas o enfermedades no lo hacía por considerar que era un gasto innecesario o pérdida, y luego cuando los desastres venían y destruían las plantaciones, el Estado ayudaba financieramente a subsidiar las pérdidas, haciéndose cargo de daños y perjuicios, o subsidiaba las pérdidas, que era como bonificar la negligencia y la ineptitud de algunos directivos.

 

Se acabaron los subsidios, cada empresario se hará responsable de la suerte económica de la empresa que dirija y pagará por lo malo que vaya en su desempeño, porque a fin de cuenta quienes asumen cargos empresariales es para velar por los intereses del país, y si lo hace mal pues por ello debe pagar, de manera que deben acabarse los ascensos para vivir de ellos y no por el bien común.

 

Hubo momentos en que de los almacenes mayoristas de Comercio desaparecían grandes cantidades de productos, o cuentas por pagar fuera de fecha cifradas en millones de pesos, y generosamente los gobiernos provinciales ajustaban aquellas cifras y, aquí no ha pasado nada, sin embargo, estoy seguro que los millones por aquellas mercancías perdidas o cuentas no pagadas, fueron a parar a algunos bolsillos.

 

Nuestro socialismo ya no puede ser más de esa manera tan ingenua, tratado de manera tan desconsiderada y malsana, y lo mismo que habrá que rectificar, y lo haremos seria y responsablemente, de esa manera los que causen daño a la economía o traten de distorsionar el camino por el que andamos, tendrá que pagar, porque es mucho lo que de la rectificación esperamos.

 

Los equívocos del Este

Los equívocos del Este

Cuando con grandes reservas financieras y tecnológicas los tanques pensantes, los ideólogos y estrategas y el centro de las piezas de los centros de poder occidentales, le daban el jaque mate a la Unión Soviética y a Europa del Este, muchos de los opositores, revanchistas y oportunistas pensaron llegado su gran momento para sepultar en sus países hasta los símbolos patrios.

 

Pero más que todo, creyeron poder demostrar que tras el derribo del Muro de Berlín, las vidrieras y las argucias de la propaganda occidental se harían realidad en unas sociedades donde el Estado era para sí, que el hombre estaba primero en su objetivo del todo en su bienestar total, más todo fue diferente y la Voz de Estados Unidos de América, Radio Europa Libre y La BBC de Londres, no han podido demostrar la verdad de sus discurso subversivos.

 

De los cambios pudieran hablar ahora los ancianos que mueren congelados en las calles de Polonia, de la República Cheka, de Bulgaria o de cualesquiera de las desmembradas naciones que rompieron con la histórica unidad de la Federación Yugoslava.

 

Eso ha sido lo más reciente, según los cables de la corriente, pero desde los primeros días del derrumbe esteuropeo y la desintegración soviética, aquellos pueblos que habían vivido décadas de bonaza económica, social y son ahora peones la mayoría de la política contra la izquiera, ya perdida la respetada dignidad nacional con vivieron.

 

Lo más vengozozo de todo es que los ciudadanos, en la mayoría de los países ex socialistas, quedaron en el desamparo oficial, porque como llegó el capitalismo sustituyendo al socialismo, ahora habían quedado en el olvidado las políticas de las gratuidades, la seguridad social y el derecho a disfrutar todo lo material y espíritual que los ciudadanos recibieron del socialismo.

 

Dos consecuencias bochonozas, condujeron a los cambios dramáticos ocurridos: en primer lugar el cambio brutal de sistema condujo al servil sometim ienbto a occidente, a las políticas subción de la Unión Europea, el reclutamiento de la OTAN y a la hegemonía imperialista norteamericana, que ha orientado a esos países ahora lacayos a un cerco alrededor de las fronteras de Rusia.

 

Y como consecuencia final, un neoliberalismo que condujo a la privatización hasta de las almas, el desempleo generalizado, la caída de sus econías y de los ingresos por las exportaciones y, en fin, la concreción de un estado de vida nacional al estilo del Tercer Mundo, después de haber desertado del socialismo, que llegó después que se secó la sangre que allí hizo derramar el fascismo hitleriano.

 

La misma Revolución Agraria de Fidel

La misma Revolución Agraria de Fidel

Por Ulises Espinosa Núñez

ulisesen@enet.cu

 

Quizás alguna vez se pensó, hasta en los propios cubanos, que la Revolución Agraria que Fidel Castro había anunciado para el futuro en el país, en su alegato La Historia me Absolverá, concluiría con la Primera y Segunda Ley de Reforma Agraria que entregaría la tierra a los campesinos explotados por los latifundistas nacionales.

 

Tal vez se creyó, que una vez convertidas en Granjas del Pueblo aquellas extensas ricas y tierras, usurpadas por la oligarquía nacional y los propietarios norteamericanos los asuntos sobre el suelo patrio y la soberanía revolucionaria que respecto a él se ejercería tras la victoria de enero de 1959, había acabo el capítulo de las luchas reivindicadoras emblemáticas de Realengo 18, en Guantánamo y, en Las Tunas, Las Maboas, Virama y Limones.

 

Entre el período de 1959 a 1992, pasaron 31 años, en los que la Revolución Agraria registró saltos como los de la asociación de los campesinos en cooperativas de propietarios individuales asociados en las llamadas hasta hoy CCS, después llegó el momento de crear una forma socialista superior de propiedad, que fueron las Cooperativas de Producción Agropecuaria (CPA), acogidas a créditos y mercado seguro con el Estado.

 

En 1992, ante coyunturas excepcionales, en las que desaparecieron el campo socialista y se desintegró la Unión Soviética, Cuba corrió el peligro de una agresión e invasión militar norteamericana, suponiendo impunidad por la supuesta soledad de la Isla, ante lo cual el Partido Comunista de Cuba decidió entregar en unidad cooperativa las granjas estatales que se convirtieron en las conocidas UBPC agropecuarias.

 

La fortaleza de la Revolución Cubana conjuró el peligro por su fortaleza en LA unidad política, pero en tal caso de que la amenaza yanqui se hubiera consumado, los agresores y los atizadores de Miami habrían tenido que quitarle las tierras a los dueños de las UBPC únicamente por la punta de los fusiles que seguramente tendrían para defenderlas.

 

Pero la revolución agraria de Fidel Castro concluyó con aquel capítulo, pues recién acaba de iniciarse otro, tal vez conclusivo, por orientación de la máxima dirección política del país e invocada por Raúl Castro, el Consejo de Ministros acaba de emitir la resolución 259 mediante la cual todas las tierras ociosas comenzaron a ser entregadas en usufructo gratuito a personas naturales y jurídicas dispuestas a hacerlas producir, y eso es ya un hecho irreversible que ha comenzado a dejarse ver sobre la mesa por sus resultados agrícolas y pecuarios.

 

A esta altura de los acontecimientos

A esta altura de los acontecimientos

A esta altura de los acontecimientos en el Medio Oriente, según los comentaristas internacionales y especialistas en esa región norafricana, todavía no ha habido un pronunciamiento masivo que fije una posición nacional antiimperialista, antinorteamericana o antisraelí, no se sabe si es porque no asocian al poderoso enemigo yanqui con las causas de abandono social por las cuales protestan.

 

Se conoce que en el mundo árabe hay un raigal sentimiento antiimperialista y antisionista, por la nefasta consecuencia de discriminación racial y religiosa que ambas potencias han impuesto a los gobiernos lacayos que, además de someter a la voluntad imperial sus riquezas petroleras, han aplicado políticas neoliberales que tienen a los musulmanes en estado de guerra y desordenes civiles en varios países.

 

Las experiencias en torno a los acontecimientos en la región puede que no hayan hecho recordar a los sublevados la tragedia de Irak y Afganistán, donde por causas no probadas, se desató una guerra de agresión escalonada causante ya de más de millón y medio de muertos, además de heridos, mutilados y la destrucción en las infraestructuras de esas naciones.

 

Pero hay algo más, y es que el vecino Paquistán, sin deberla, es hoy víctima de bombardeos selectivos teledirigidos desde aviones drones, provocadores de cientos de muertos, con la justificación de que allí se refugian los talibanes, sin que el gobierno local alce su voz para protestar por la violación de su espacio aéreo y soberanía.

 

Otra justificación de Obama es que en Paquistán se refugian también los miembros de la Legión Al Qaeda, los terroristas a los cuales se asocian ahora en el Este de Libia, para combatir al gobernante Muamuar el Gaddafi, como evidencia de que para los conservadores norteamericanos los terroristas lo son según se comporten respecto a sus intereses.

 

Los árabes conocen la política norteamericana hacia la región y la criminal tolerancia que hacen hacia la fascista prepotencia y expansionista del Israel antipalestino y antiislamista, a los cuales les persigue, asesina, ataca con sofisticado armamento y arrebata territorios, frente los brazos cruzados de los gobiernos de la región, como ahora ocurre ante las agresiones aéreas a Libia.

 

Saben por tanto los libios, argelinos, yemenitas, tunecinos, kataríes, omaníes y bareianos, que cualquier desorden político o social que ponga en riesgo los intereses petroleros de occidente, le sugeriría a las potencias, con la complicidad de muchos, hasta de la ONU y la Unión Europea, desatar una agresión contra el más oscuro rincón, que en este caso es Libia, porque allí Gaddafi, el más rebelde y contestario de los líderes del Medio Oriente, además del presidente Iraní, no se doblegará.

 

Siendo así, habría que ver cual es la dirección política de los sublevados, si conquistar un nuevo país democrático y equitativo, sin exclusión, desde una óptica nacionalista y patriótica, o pedir, como hace ya el Consejo de Salvación Nacional libio, que pidió a las potencia de la OTAN bombardee posiciones del gobierno de Gaddafi, lo que sería en definitiva darle la mano a las apetencias imperialistas y declararse pro yanqui el movimiento secesionista.

 

De todas maneras, desde América Latina, los países del ALBA se pronuncian por la NO intervención, para demostrar las verdades oficiales libias y las mentiras de las potencias occidentales, que se preocupaban por los muertos de Libia, y no de los que en otras partes del mundo son enterrados y desaparecidos por las bombas norteamericanas.