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Las Tunas

EL DÍA QUE BAUTIZARON AL LEÓN DE SANTA RITA

Monumento a Vicente García en Las Tunas

Por Ulises Espinosa Núñez

 

No había guirnaldas multicolores, ni otros elementos         decorativos para un bautizo tradicional, salvo aquellos de la infraestructura de un campamento militar en campaña, y lo que sobrevendría para ello, estaba sujeto a las circunstancias probables de la guerra, cuando dos ejércitos se buscan sin tregua para destrozarse.

 

Hasta aquel día, el Mayor General Vicente García había sido el audaz militar salido de las labores de su hacienda, pero con un pensamiento táctico estratégico que asombraba, y todavía mucho más en el futuro a compañeros y adversarios de armas, por eso sobrevendría temprano un sobrenombre justo que perdurará por los siglos.

 

El bautizo no sería por un primer encontronazo con armas de fuego, porque para el 19 de agosto de 1871, ya Vicente García y su ejército de campesinos y hacendados libres escribían hacía cuatro años leyenda gloriosa en los llanos orientales.

 

Todo comenzó tres días antes, el 16 de agosto, cuando una fuerte columna española procedente de Guaimaro detiene en la finca San Rafael a los exploradores mambises Manuel Cruz y Teófilo Aleaga, gracias a un guía traidor.

             

 Por esa circunstancia, en San Rafael, los españoles toman prisionera a la familia de Vicente García y es destruido el taller de herrería y se ocupan 700 balas y el diario de campaña de 1870 del jefe mambí, que lo envió allí para ser protegido.

 

 El 17 de agosto, el Brigadier Velasco, que era jefe de las tropas españolas invasores en territorio tunero, y que además era masón, supo que Vicente García tenía el Grado 33 de la masonería tunera, lo que tomó en consideración fraternal para liberar a la familia prisionera y con un salvoconducto para que se refugiara en Guaimaro.

 

Aquel territorio era zona libre mambisa, y próximo estaba el campamento insurrecto de Santa Rita, un reducto invulnerable, hacia donde se dirigió el Brigadier español con sus efectivos divididos en tres columnas en avance circular para el sitio, pero avistados a prudente distancia..

 

Vicente García, que jugaba una partida de ajedrez con Francisco Muñoz de Rubalcava, le dijo sereno a este: “marquemos la última jugada para cuando obtengamos la victoria”, y ordenó desplegar su caballería y la fusilería de franco tiradores, en posición defensiva similar, y “cada disparo debe derribar un enemigo”, ordeñó

 

 Fue una batalla sangrienta: cargas al machete y descargas cerradas muy certeras dejó al escenario español  en el espanto horroroso de heridos y muertos, sin poder llegar a las posiciones naturales del mambisado tunero.

 

Allí quedaron 112 soldados tendidos, y cuando ya en obligada retirada cargando el polvo de la derrota y sus bajas, el jefe español le preguntó al oficial Fajardo qué hombre era ese que combatía allí, este le contestó: “Ese no es un hombre, es un león”, y es así cómo el mando español bautizó de El León de Santa Rita al Mayor General Vicente García, el 19 de agosto de 1871, hace 143 años.

 

 

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FIDEL CASTRO: SU CUMPLEAÑOS DE TODOS

 

Otra fábrica importante inaugurada por el líder de la Revolución es la de Tuberías y Accesorios de Riego por Aspersión Vasil Levski (9 de abril, 1979)

Por Ulises Espinosa Núñez

 

ESTE 13 DE AGOSTO ha sido el día esperado para el convite por la celebración, y no es la justificación para el brindis y los vítores, sino porque para los cubanos Fidel Castro constituye el más alto de los valores humanos en un hombre que sintetiza en él todos los estandartes de lucha, dignidad, rebeldía, justicia y libertad de la Nación.

 

En Fidel reconocemos un inconmensurable valor patrio en cuya escuela nos hemos forjado varias generaciones de dignos relevos para su ejército de hombres libres, bajo cuya Comandancia tenemos a Cuba invicta en lo más alto de la referencia mundial, como faro y guía para otros pueblos, con los cuales supimos compartir nuestras esperanzas, y también enseñanzas de cómo conquistarlas.

 

Si en la alborada del Siglo VEINTIUNO, en las encuestas internacionales Fidel Castro emergió como el Estadista más sobresaliente del mundo, del Siglo VEINTE, en el nuevo milenio la causa por la cual brilla con luz propia sigue multiplicando sueños y victorias, y por eso el pueblo acude a su cumpleaños, orgullo de tener en él a uno de sus más preciados tesoros de la Patria.

 

 Si América Latina es otra y hermanada con El Caribe, si el ALBA y PetroCaribe son factores de relaciones justas y de prosperidad, si la  CELAC es una Comunidad de pueblos afines, y MERCOSUR avanza hacia la unidad de todas la economías de la región, en tanto UNASUR es un concierto político propio, es porque en todos esos organismos está el ejemplo y el magisterio de Fidel Castro.

 

OTRO ASCENSO POR LOS CINCO

 

Por: José Armando Fernández Salazar

       y Ulises Espinosa Núñez

  

El proyecto Nos movemos por la paz, de los periodistas de Las Tunas, escribió un nuevo capítulo en su campaña solidaria con la escalada al Cerro de Caisimú, donde se realizó un llamamiento a profesionales de la comunicación del mundo para promover la verdad sobre Cuba, y tambiémn en solidaridad con el pùeblo venezolano.

 

La iniciativa cuenta con el auspicio de la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC), y tiene el propósito de movilizar a la sociedad para generar acciones divulgativas a favor de Los Cinco antiterroristas cubanos juzgados injustamente en los Estados Unidos.

 

El Cerro de Caisimú ha estado rodeado de leyendas aborígenes, de las cuales toma su nombre, y en su cima se halla un pequeño santuario consagrado a la Virgen de la Caridad del Cobre, Patrona de Cuba.

 

Los pobladores del lugar aseguran que durante la guerra de liberación que protagonizó Fidel Castro al frente del Ejército Rebelde, una anciana prometió que si triunfaba la Revolución construiría una ermita a la Virgen en la elevación de Caisimú, juramento que cumplió a inicios de la década de los años sesenta del pasado siglo.

 

El líder de la Revolución Cubana visitó en dos  oportunidades el sitio, al que calificó como uno de los más hermosos de la región.

 

Con la expedición periodística, el gremio celebra el Día de la Prensa Cubana, a conmemorarse el próximo 14 de marzo, en cuya jornada se realizarán encuentros teóricos, presentaciones de libros y reconocimientos a profesionales destacados, y el otro motivo fue re ndirle jhomenaje al Comandante Hugo Chávez en  el primer aniversario de su desaparición física este día 5.

 

El programa incluye la inauguración de una exposición dedicada a la ciudad de Las Tunas, de la autoría de los integrantes del Círculo de Humoristas y Caricaturistas, así como también la conformación de los grupos científicos para el estudio de los medios de comunicación en el territorio.

 

Los profesionales de la comunicación desarrollaron el pasado año intensos debates sobre la calidad de su trabajo y la necesidad de reflejar de una forma más creativa la realidad de la sociedad actual.

 

Entre los principales acuerdos emanados de estas reuniones está la elaboración de un plan de superación en el que destaca la segunda convocatoria a una maestría en Ciencias de la Comunicación, la cual elevaría el potencial científico del gremio, uno de los más altos del país con alrededor de 30 egresados de este programa.

 

LA OTRA VERSIÓN DE LA INICIATIVA

 

Los periodistas tuneros, en su acciones por divulgar el ignominioso proceso judicial norteamnericano seguido contra los Cinco Héroes antiterroristas cubanos, han subido ya a numerosos cerros orientales,  para elevar lo más alto posible su denuncia, que no es la única, sino que forma parte de la reacción nacional e internacional ante los hechos, la cual suma ya más de 250 Comités de Solidaridad de decenas de países de los cinco continentes.

 

Cañada Honda y Monte Cabaniguan, en la provincia de Las Tunas, y este último el humedal que sirve de habitad a la mayor reservaciópn del cocodrilo americano, y otros parajes emblemáticos que han servido de tribuna para condenar la criminal prisión impuesta a los antiterroristas, de los cuales dos de ellos (Gerardo y Tony) recibieron una y dos cadenas perpetuas, con años agregados, como si no fuera suficiente en la venganza polìtica contra Cuba.

 

Declarciones, mensajes a colegas del mundo, pintadas, exposiciones de caricaturas son, entre otros, las propuestas hechas públicas en solidaridad a los hermanos, de los que ahora quedan tres en distintas cárceles de alta seguridad de Estados Unidos,  por eso es de esperar que esta no será el último ascenso a los más alto cercamno con el fin de demandar Libertad para Los Cinco, aunque ya dos de ellos, René y Fernando están en la Patria, pero que dicen ellos serán realmente libre cuando los otros estén con ellos en  suelo cubano.

 

 

 

 

 

LA BESTIALIDAD DEL CHACAL Y SUS SICARIOS

 Por Ulises Espinosa Núñez

ulisesen@enet.cu

 

 Al chacal Fermín Cowley y sus sicarios de Holguín, ciudad del este cubano, no les bastó con el Regalito de Navidad que enviaron a 23 hogares, entre ellos a 10 de Las Tunas, sino que les era preciso avasallar a los dolientes que 48 antes habían perdido a uno de sus hijos, mandado a matar por la sencilla razón de ser enemigo de la dictadura de Fulgencio Batista, en aquella luctuosa jornada nocturna de Las Pascuas Sangrientas.

 

 Estaba vez, la meta sería irrumpir en los velorios o peregrinaciones fúnebres, precisamente en la ciudad de Las Tunas, a modo de modalidad ejemplar para quienes habían osado pronunciarse contra los hechos criminales del 25 de diciembre anterior, y escogieron los entierros de dos notables tuneros: Pelayo Cusidó Torres y Aquiles Espinosa Salgado, el día 27.

 

 Pero, Cowley no llegó durante la marcha combativa que protagonizó el pueblo tunero, sino durante el momento en que compañeros, amigos y familiares se aprestaban a sepultar a Pelayo en el cementerio local, y parece que en aquel momento las voces antibatistianas eran altas, al punto que el chacal después de lanzar improperios contra los policías presentes ordenó a sus sicarios arremeter contra los presentes.

 

  No solo eso, sino que las armas castrenses comenzaron a disparar contra la manifestación y por sobre las tapias, cercados, puertas y ventanas de las casas de los alrededores la gente buscó salvar sus vidas, y allí en  el suelo, colmado de coronas, de llantos y gritos de indignación impotente, quedó el ataúd de Pelayo Cusidó, máximo dirigente de la lucha antibatistiana en Las Tunas y la entonces provincia de Oriente.

 

Él había sido de la izquierda auténtica que lo siguió durante las protestas del10 de marzo de 1952, cuando Batista propinó el golpe de estado al presidente Carlos Prío Socorras. Luego a esa izquierda la organizó en la clandestina Triple para cuyos miembros había recibido armas desde la República Dominicana.

 

 Otro absurdo cometido por Pelayo tras la asonada fue renunciar a la administración de la Zona Fiscal y rechazar la oferta de la alcaldía de la  ciudad que Batista le propuso, y por demás, hasta el día de su muerte temerario luchador revolucionario que entregó al Movimiento 26 de Julio, de Fidel, a todos sus hombres para continuar la lucha bajo su liderazgo; eso ocurrió el 20 de diciembre de 1956.

 

En solitario, la familia realizó el entierro, y en consecuencia, de aquel festín solamente quedaron los recuerdos, porque los fotógrafos profesionales o aficionados perdieron sus cámaras y rollos con la evidencia, a quines Cowley les había requisado los equipos, y por eso no hay una gráfica del acontecimiento, que pudo repetirse en Las Arenas, donde se enterraba a Aquiles Espinosa, asesinado junto a Pelayo, pero distantes uno de otro.

 

 Aquiles había sido hasta Las Pascuas Sangrientas, amigo y compañero de Pelayo Cusidó y no es de extrañar que cayeran en aquella orgía, en tanto en la lucha contra Batista lugarteniente político, dirigentes los dos de la clandestina Triple A.

 

 En su tránsito hacia la ciudad de Las Tunas, ya entrando a ella en Las Margaritas, Cowley se cruzó con una comisión de miembros del Movimiento 26 de Julio  que llevaban una ofrenda floral para Aquiles, la que se percató de que el esbirro se dirigía para el entierro de Pelayo, por eso al llegar a la casa de Aquiles, dieron a conocer eso y se adelantó el entierro.

 

 Poco tiempo después el chacal llegó al cementerio de Las Arenas, pero ya era tarde, había sido sepultado, la gente dijo lo que les dio la gana contra Batista y Cowley no pudo impedirlo.

UNA ORGÍA CRIMINAL EN LAS TUNAS

 

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Por Ulises Espinosa Núñez

ulisesen@enet.cu

 

El asesinato masivo de 10 revolucionarios tuneros el 25 de diciembre de 1956 no fue un hecho casual, con todo y que la dictadura batistiana pretendiera con ello restar apoyo a Fidel y el resto de los expedicionarios del yate Granma, que 23 días antes habían desembarco por Las Coloradas, y ya se establecían en la Sierra Maestra, después del reencuentro de Cinco Palmas.

 

No hay dudas en que aquellos hombres hubieran estado entre los primeros alistados para subir a la cordillera, pues ya es conocido que algunos de aquella vanguardia preparaban condiciones de logística para incorporarse al pequeño ejército que se reagrupaba, y ello estaba dado porque desde el mismo 10 de marzo de 1952, cuando Fulgencio Batista dio el golpe de Estado, se lanzó la convocatoria a la unidad de acción para combatir al tirano.

 

Ello quiere decir que la insurrección clandestina con miras a tomar las armas para la lucha, confirmaba que Las Tunas esta vez tampoco se quedaría atrás, sobre todo después que la Generación del Centenario acudiera a la cita histórica en el Moncada, aglutinados por el joven Fidel Castro, y confirmara a Abel Santamaría ante la tumba de Chibás que no quedaba otro camino que tomar las armas, o como diría Raúl Roa, que hablara el camarada Máuser.

 

Aquí, primero fueron las protestas contra el madrugonazo, que lideraron Pelayo Cusidó y Aquiles Espinosa, y después, estos mismos hombres de la izquierda revolucionaria se encargarían de alistar a destacados compañeros para la lucha clandestina, y ulteriormente guerrillera, que siempre fue el objetivo cardinal.

 

Fue esa la izquierda que antes de que surgiera el Movimiento 26 de julio accionaba para boicotear los planes proselitistas de los batistianos, que quiso legitimarse en la farsa electoral de 1954, y desvirtuada en Las Tunas con la señal y lema de Cero Voto, en las que participaban revolucionarios de distintas filiaciones políticas.

 

Pero todos rompieron con el tradicionalismo político y acudieron al llamado de Fidel de unirse para luchar por la libertad y la independencia de la patria, en torno al “26”, organización que fue reconocida como líder en la lucha, lo cual lo demuestra el hecho de que los auténticos disuelven el 20 de diciembre de 1956 a su organización clandestina Triple A, que armaban con pertrechos provenientes de República Dominica, habían ya pasado a las filas del "26".

 

Numerosos auténticos, en 1958 caerían como dirigentes y soldados en las filas del “26 de Julio”, entre ellos Pepito Mastrapa, Emilio González e Indalecio Díaz.

 

La fortaleza política antibatistiana en Las Tunas no estuvo al margen de la inteligencia castrense y era lógico que muchos de ellos, tal vez todos, estuvieran fichados por el BRAC: Buró Represivo de Acción Anticomunista, por eso, cuando el Dictador Fulgencio Batista decidió ripostar contra Fidel en la Sierra Maestra, no buscó a individuos inocentes tomados al azar, sino que fue a los expedientes de los revolucionarios más comprometidos y escogió no solo a los que resultaron asesinados, sino a otros muchos que lograron evadir la búsqueda criminal.

 

Los caídos en Las Tunas la noche luctuosa de Las Pascuas de 1956 registra nombres que procedían del Partido Socialista Popular, Ortodoxos, y del Movimiento 26 de Julio, de la izquierda auténtica y eran trabajadores de la ciudad y el campo, algunos de larga trayectorias revolucionarias como los mismos Pelayo y Aquiles, Alejo Tomás, Enrique Casals y Ramón Téllez, entre otros.

 De la misma estirpe eran los otros 13 revolucionarios asesinados aquella noche en Holguín, para integrar con los tuneros el martirologio de los primeros mártires de la revolución en Oriente Norte.

 

 

 

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REALMENTE DE MIL BATALLAS

REALMENTE DE MIL BATALLAS

 

Por Ulises Espinosa Núñez

Fotos de Yaciel Peña

ulisesen@enet.cu

 Me emocionó en lo más hondo humano que me llamarán a recibir la  Medalla Conmemorativa 50 Aniversario de la UPEC (Unión de Periodistas de Cuba), y de la misma manera el título de Periodistas de Mil Batallas que el joven Raúl Oliva puso al reporte que hizo de la ceremonia, efectuada en simbólico lugar: en el Memorial Vicente García, casa natal de nuestro insigne jefe mambí, el Padre de la Guerra de los 10 Años,  e igualmente un insurrecto de mil batallas victoriosas.

 

Cuando escuché la breve semblanza de los 18 periodistas homenajeados y ví que entre ellos estaban algunos imprescindible de esta historia que se reconoce, recordé entonces que, por alguna razón lógica decían en los comienzos cinco décadas atrás decían que nosotros éramos un destacamento de vanguardia, encargado de llevar a las masas la obra, el pensamiento y la acción de la Revolución, de sus líderes máximos, del Partido,  el espíritu internacionalista del pueblo cubano; nosotros cumplimos.

 

Por aquellos años, a partir de 1963, cuando se crea el semanario Trabajadores, todo era tarea heroica, y de iniciativas creadoras, como la de Alberto Rodríguez Morell (Betico), a quien se le ocurrió un día llevar noticias de su talabartería a Radio Circuito, y se convierte así en el primer corresponsal voluntario de la Revolución en Las Tunas, y aquellos que junto con él serían la plantilla inicial de aquel nuestro primer periódico revolucionario, no profesional.

 

Por aquel hecho, además de Betico, José Lobón Palau y Luis Manuel Quesada Kindelán, se le impuso la dignificante moneda, junto a otros que a pie, en caballos, vagones de ferrocarril, bicicletas, sobre carretas  con tractores, en carretones, cumplían sus misiones reporteriles en jornadas nocturnas, en las tardes, a cualquier hora, con lluvias o frío, temporales o ciclones, donde estuviera el deber, allí estuvimos, primero como corresponsales voluntarios y después profesionales, pero en las mismas condiciones de trabajo.

 

Recuerdo a Lobón a pie, con su cámara de cine de 16 milímetros, gestionando quién lo llevaría a un campo de caña en zafra azucarera, o a una vaquería, a una obra hidráulica o vial, y después cómo hacer llegar el reporte a Tele Turquino en Santiago de Cuba, pues en aquellos años las comunicaciones eran muy rudimentarias, luego tendría un yipi de mala muerte, a quien le apodamos Hilarión, como el caballo flaco de Bejuco, un personaje de la radio aventura Leonardo Moncada.

 

Todos los que estaban en el Memorial Vicente García, pasaron por la misma historia: Freddy Pérez Pérez, allá en Chaparras; Abel Peña Labrada, en Puerto Padre, Oscar Herrera, un muchachito de secundaria que descubrió no se sabe cómo esta carrera  y reportaba profesionalmente para Sierra Maestra, el diario de la antigua provincia de Oriente; Herminio Reynaldo, un guajiro de Vázquez que aprendió sobre los carahatas y entre los surcos a encontrar la noticia, o Joel Lachatagnerais Popa, igualmente precoz en el periodismo como corresponsal voluntario y con vínculos abarcadores en numerosos periódicos y radioemisoras de Oriente y La Habana, todos imberbes.

 

En lo personal, recuerdo mis inicios, andando con muletas, buscando las noticias en los talleres de Cubartesanía, lo mismo que en las movilizaciones para cortes de caña en zafras, y otras convocatorias políticas, incluso llegué a ser Ideológico de la Unión de Jóvenes Comunistas en  el municipio de Las Tunas, y nunca dejé de escribir para el semanario Forjador y Radio Circuito, donde debuté el 1 de marzo de 1969.

 

Estaban allí también otros imprescindibles, como Juan Emilio Batista, el tamalero; Raúl Martes, Nelson Maderero,  otro guajiro, pero de la caña en La Guinea de Manatí, quien gracias a la Revolución que llegó por rieles, encontró el camino de esta carrera apasionante; Raúl Martes, Róger Aguilera Morales, combatiente en numerosas campañas, y director de la paradigmática agencia de prensa AIN, de esta ciudad, renglones ellos de esta historia que aún no concluye, pues llegaron otras hornadas de jóvenes colegas, muy bien preparados, excelentemente preparados, que mañana también serán periodistas de mil batallas.

 

También Oscar Góngora Jorge, el único de  nosotros que acumula 40 años como dirigentge de la UPEC, desde la provincia a la base, quien fuera en el pasado e jefe del Centro de Información de la Prensa en la provincia, para quien tributábamos hasta que apareció el diario 26, y el hermano entrañable de todos, humilde y consagrado, el que con toda la calma del mundo escribía, y por eso era el impecable de aquella plantilla.

 

Hablaré por último de otros cinco colegas, que son de la generación posterior a la edad antigua de los anteriores 14 compañeros, y capítulos de esta historia que comprimo: Rosa Velázquez Pérez, única mujer en el homenaje, brillante y pedagoga ella del hacer periodístico; Carlos Tamayo  Rodríguez, agudo y crítico custodio de la calidad del Periódico 26; Hernán Bosch Carralero, hombre de magistral reporterismo; Luis Ramiro Segura, el decano directo de “26”, y Pastor Batista, un Joven llegado de Sancti Spíritus, para escribir su propia página entre los tuneros, en quienes tiene cabaña su entrañable compañerismo… todos ellos llegaron luego en generación sucesora, y recibieron la Medalla 50 Aniversario de la UPEC por sobradas razones profesionales, y cada uno con su aporte personal  a nuestro periodismo, de méritos, a tal altura,  que ya sus nombres la historia local los guarda en su seno, por sus mil batallas.

LOS QUE BLASFEMAN

 

Por Ulises Espinosa Núñez

Ulisesen@enet.cu

 

Hace apenas unas horas, andando con mi hijo de 17 años hacia la biblioteca provincial José Martí, de esta ciudad de Las Tunas, en el oriente de Cuba, escuché una frase indignante de un hombre, que vive ahora como nunca se lo imaginó: “Tu sabes que este  gobierno no regala nada”, fue la mierda que dijo el individuo, de tercera edad y obeso por demás.

 

Y no voy a hablar, o enumerar, las tantas gratuidades que el pueblo cubano ha disfrutado a lo largo de casi 55 años del triunfo de su Revolución, porque sería estéril pues el mundo sabe que el odio de Estados Unidos hacia Cuba se debe a que nuestro país es un mal ejemplo, por los servicios de salud, educación, cultura, seguridad y asistencia social, subsidios y prestaciones en especies son totalmente gratuitas, entre otros muchos ejemplos.

 

Incluso los ciudadanos de tercera y cuarta edad, y hasta en las aspiraciones de los 120 años, las atenciones todas de geriatría se hacen gratuitamente, con personal altamente calificado, y eso lo saben muchos en el mundo y esto genera del gobierno yanqui castigo a Cuba por ese mal ejemplo, en tanto la  bloquea económica, comercial y financieramente, incluso le roba marcas comerciales de prestigio internacional, como la Havana Club.

 

Precisamente en  una de esas conquistas del socialismo cubano me quiero detener, a propósito de que recién se inauguró el nuevo curso escolar y los cubanos por millones,  gratuitamente, han vuelto a las aulas,  y los preescolares viven por primera vez las emociones del bullicio del primer día, en  escuelas de primer grado, uniformaditos todos,  hembras y varones.

 

Esa es la realidad cubana de este más de medio siglo de revolución, sin facciones disputándose el poder político, sin golpes militares o legislativos como suelen ocurrir , cuando se dice que la democracia del voto electoral  no asimila ya revoluciones por la vía de las armas,. Sin embargo Egipto, Honduras y Paraguay atestiguan otra cosa, parecen apostar por esa variante original.

 

En 1958, unos días antes del triunfo de Fidel Castro Ruz y sus tropas rebeldes, la situación cubana era otra, igualita a la que este domingo el 8 de septiembre último reflejaba el diario Juventud Rebelde, que en su primera plana decía de América Latina: Se llega al Día de la Alfabetización con 67 millones de niños sin asistir a la escuela primaria y 72 millones de adolescentes desvinculados de la secundaria.

 

Eso porque en muchos países no se construyen políticas para el bienestar social, como hacen otros Estados, y no ya Cuba que es un paradigma en  la materia, sino otros que hasta hace poco eran víctimas del desgobierno como Bolivia, Venezuela, Ecuador, Nicaragua…

 

Tengo la más triste experiencia, en tanto alegre, porque aquel glorioso Primero de 1959, el del día de la victoria, unas semana después yo cumpliría 11 años no había tomado todavía un lápiz y una libreta para aprender a leer y escribir, sin embargo, meses después en la misma escuelita de campo que mi papá construyo al lado de mi casa y que siempre estuvo vacía por falta de maestro,    aprendí las primeras letras de luz y conocimiento.

 

Gracias a es, después fui a la universidad y me licencié en periodismo, en un tránsito absolutamente gratuito, de la misma manera que la habilitación en pases de grados inferiores y la entrega de lápices, libretas y libros; era resultado de la política presentada por Fidel en el Programa del Moncada,  implícito en su alegato La Historia Me Absolverá, cuando se defendió de las acusaciones por aquella causa contra la dictadura de Fulgencio Batista.

 

El hijo que me acompañaba, ahora con 17 años, se hará profesional en la actuación,  en una escuela bella y moderna de la vecina ciudad de Bayamo, de la provincia Granma, como antes accedió al título en la carrera de danza, en la escuela de arte, de Las Tunas, y en esas especialidades sin que a nosotros sus padres nos costara un centavo.

 

Esa es la verdad de Cuba, no la de los que blasfeman y despiden veneno resentido contra una obra social integral, que muy pocos países en el mundo pueden mostrar, ni siquiera los más ricos del mundo, y ya veremos si en Cuba ese gordo y viejo que blasfema copntra el gobierno revolucionarios tiene que pagar un centavo por problemas de obesidad, geriatría o por los años y tenga que ser i ngresado en un hospital de este país, ¿se arrepenti8rá de las mierdas que dice?

IRMA ARMAS. SU PRESENCIA EN LAS TUNAS

Por Ulises Espinosa Núñez

ulisesen@enet.cu

 

 Afable y ponderablemente humilde, Irma Armas dejó su impronta desde el mismo instante que asumió la dirección de la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC), en Oriente Norte, para convertirse en líder de la una nueva generación de profesionales que surgía en Las Tunas y Holguín, su ciudad natal.

 

Tenía una forma dulce de hacer llegar a la conciencia para aglutinar, con transparencia, las misiones y tareas que el momento aquel urgía, para dotar a la Revolución en ambas provincias, de una fuerza profesional capaz política e ideológicamente de llevar a las masas la obra del socialismo.

 

Su presencia en Las Tunas fue crucial, para multiplicar aquella fuerza, sin asomo de vanidad, porque impuesta de su responsabilidad, rápidamente llamó a los tuneros del sector a extender el entusiasmo, y por eso varios de nosotros fuimos convocados a la fundación de la UPEC en la  ciudad de Holguín, que al propio tiempo era la dirección de ambas provincias, en ese instante regiones.

 

En el caso de nuestro territorio, se daba la particularidad de que todavía no había un solo periodista profesional, aunque ya existían semanarios como El Trabajador, primero, y El Forjador, después, que ejercían el oficio de manera empírica, pero con rigor.

 

Fue la fuerza del Movimiento de Corresponsales Voluntarios la catapulteadora de tal empresa, cuando aquí los periodistas antecesores hicieron silencio luego del triunfo de la Revolución, la declaración de su carácter socialista y la nacionalización de las imprentas.

 

Aquél fue un movimiento que surgido en Las Tunas el 17 de mayo de 1963 junto a la fundación del Partido Unido de la Revolución Socialista (PURS), a cuyo servicio se puso como criatura partidista, iniciativa que Irma apoyó entusiastamente, primero con la organización de los corresponsales voluntarios en una secretaría de la UPEC, a partir de la cual promovió cursos y seminarios de técnica periodística, tanto acá como en Holguín y Santiago de Cuba; de ahí llegaron los primeros conocimientos de técnica para los que éramos corresponsales voluntarios, todos en término absoluto.

 

Pero no solo eso, alimentó los encuentros entre periodistas y corresponsales de ambos territorios, para propiciar la camaradería, y por ello una veces los tuneros íbamos a allá en recorrido o ellos venían a saludarnos y compartir gratos momentos de compañeros a compañeros, lo que alcanzó su mayor altura cuando 14 de nosotros, en 1973, matriculamos la carrera de periodismo, en el Centro Universitario de Holguín, donde ella compartió aula con nosotros. De ahí salieron las dos primeras graduaciones masivas de licenciados en periodismo de nuestras provincias, en 1978.

 

Irma fue entrañable bandera  y su presencia en la vida de muchos periodistas tuneros habrá que recordarla siempre, como a Rosano Zamora Padín, que aquí fue el maestro de aquella legión; tanta fue la comunión e identidad entre nosotros al conjuro de Irma Armas, que la dirección de la UPEC en Oriente Norte fue compartida con  compañeros de ambas regiones, y para más, cuando fue promovida en 1974 a la Dirección Nacional de la UPEC, ella  no dudó en dejar al frente de su presidencia a un tunero.

 

A muerto ella en La Habana, a los 72 años de edad, y el reconocimiento honesto a su rol entre nosotros, es lo más justo que ahora podemos hacer, al tiempo que ratificarle en su memoria, que seguimos en la trinchera del periodismo militante que nos inculcó, y en cuyas filas estuvo hasta su último aliento.

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