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Sabanilla

RESPUESTA A UNA RUSA (3)

 

Ulises Espinosa Núñez

 

 

Los cubanos, la única frustación que pudieran tener sería la de no haber podido alcanzar todavía todas las  metas de desarrollo y bienestar que se había trazado, sin embargo, la crisis económica que sufrió en la década del 90 del soiglño pasado, no mató las esperanzas de lograrlo, y la Nación avanza, a pesar del férreo bloqueo yanqui, que ni siquiera a sus científicos, estudiantes, pedagogos, deportivas, músicos o turistas dejan venir a Cuba, mas el gobierno cubano realiza negocios comerciales con diversos estados de la Unión, en renglones de la alimentación. Cuba enfrenta exitosamente un bloqueo criminal como aquel que padeció Rusia por 14 potencias, tras la victoriosa Revolución de Octubre.

 

Nuestro país tiene relaciones con 184 naciones, y se basan en la voluntad de las partes y en el tipo que se convenia a nivel inter estatales, por lo que  pueden ser comerciales, de colaboración y cooperación, de intercambios científicos, culturales, deportivos; nada de eso se puede lograr con el gobierno norteamericano como tampoco con los miembros de la Unión Europea, mientras son crecientes con las exrepúblicas soviéticas

 

Parece que la socióloga no conoce la persecución oficial que hacen con todos los que comercian con la Isla; y multan por eso, con toda arrogancia, como lo hicieron con 100 millones de dólares a bancos suizos por transaciones financieras con similares cubanos.

 

El cubano es un pueblo que no se puede medir con raseros manidos, porque las reglas aquí son otras para conocer ese comportamiento raro de no rendirse por efectos que rindieron a otros, ni ha podido ser comprendido por otros que la Revolución Cubana no cayera con el derrumbe de la Unión Soviética y la Comunidad Socialista.

 

Cuando los cálculos de la lógica norteamericana y miamense suponían otra actitud y ya con un gobierno en el exilio con sus maletas preparadas para regresar “triunfantes”, a principio de los 90, el sistema es hoy mucho más vigoroso y el pueblo sigue aferrado a la Revolución y el socialismo como única salvación de la voracidad imperial. Nuestra autoestima y los valores son superiores, siempre pensando en el pasado, el tiempo que vivimos y el futuro, sin olvidar la historia y los mártires y los héroes de la patria.

 

Ya han pasado 18 años de que la economía cubana se fue al suelo, y sobrevivieron el país y su gobierno, porque hay acá ,manejamos una divisa martiana que valoramos mucho:  la pobresa pasa, la deshonra no. El crecimiento económico es continuado a pesar de los huracanes, los turistas extranjeros fueron más de 2,3 millones y como una vez dijoel Comandante en Jefe Fidel Castro, ahora somos invulnerables económica, política y militarmente. ¿Podría Cuba, de otra manera ayudar al mundo como lo hace hoy, y enviar en ayuda decenas de miles de médicos a más de 60 países? En la peor de las crisis, Cuba no abandonó a las víctimas de Chernobil.

RESPUESTA A UNA RUSA (2)

 

Por Ulises Espinosa Núñez

 

 

Desde el mismo día del triunfo el primero de 1959 ya Cuba fue otra, pues con la fuga del dictador se irían todos aquellos que habían esquilmado a la Nación, el erario público, apropíado de las riquezas del país, los criminales oficiales y los esbirros. Asimismo, y como consecuencia de la interpretacióbn cabal de la obra de Lenin El Estado y la Revolución, fue destruída la maquinaria de poder de la burguesía. Los partidos políticos tradicionales se desmoronaron por sí mismos, lo habían gastado todo contra la Revolución a favor de Batista.

 

Asi,  se creó el ejército y la policia del pueblo, con miembros que habían combatido en la Sierra, el llano y las ciudades al oprobioso régimen; se dictó la Ley de Reforma Agraria que le entregó la tierra a los campesinos, y en un programa a priori, ante la inmediata agresividad del gobierno de Estados Unidos contra la Revolución, se inició la nacionalización de todas las propiedades en manos del capital extranjero, y a muchos nacionales se les confiscaron los bienes malversados al país. Todas las riquezas quedaron en manos del Estado revolucionario.

 

Hace 50 años los cubanos estamos haciendo cambios de su sociedad, perfeccionando el sistema, democratizándolo cada vez más, particularmente desde que el país se institucionalizó con la Constitución Socialista de 1976, sentando sobre bases jurídicas el gobierno de los obreros y campesinos, con formas populares desde las circunscripciones hasta el Parlamento, y cada dos años y medio se celebran elecciones parciales de concejales y alcaldes,  y al cabo de un lustro las generales para constituir las gobernaturas provinciales y elegir los diputados al parlamento, en ambos procesos mediante el voto secreto y popular.

 

Con la obra hecha hasta hoy es suficiente para convencernos de que ya la Isla nunca más podrá regresar a aquel pasado, y en cuanto a “cambios hacia la democracia”, es una frasecita alienada con el discurso recurrente del Gobierno de los Estados Unidos, de la mafia contrarrevolucionaria de Miami, ciudad nido de los desplazados del poder en 1959, y la actitud servil de la Unión Europea, que le hace el juego al imperio, contribuyendo ignominiosamente a la bendición del bloqueo criminal que hace  medio siglo los yanquis imponen al pueblo cubano.

 

La socióloga rusa que me escribe parece no haber visto o sentido lo que le ocurrió a la Unión Soviética por haberse dejado arrebatar las conquistas socialistas, precisamente por acceder, para desgracia del mundo, a hacer tales cambios hacia la democracia, tras los cuales el pueblo perdió el poder, la extrordinaria influencia que ejercía su Estado en la historia contemporánea; mucho se escribe hoy en la prensa internacional de la más poderosa mafia rusa y los centros de poder del gran capital. Tal vez por eso Londres llama a que los rusos se instalen en ella, porque compran los más lujosos y costosos apartamentos. Cientos de miles de millones de dólares se fugan de la patria de Lenin, quizás porque los ancianos y la juventud y la niñez no lo necesiten.

 

Un cambio hacia la democracia al estilo del deseo yanqui sería suicidio de los cubanos, que con tal desagrabio a la reacción norteamericana y sus lacayos de Miami y de otras latitudes perderíamos la Patria, nos aplastarían de manera tal que ya nunca más podríamos levantar la espada, ni seriamos independientes ni libres como país y pueblo, seguro que una colonia sí, sabiendo hay solicitud de licencia de tres días para matar a los revolucionarios, comunistas o miembros de las organizaciones de masas como los Comités de Defensa de la Revolución (CDR), el terror de la CIA y los mercenarios internos.

 

Tal locura sería sobre la base de una guerra que el imperialismo yanqui y sus tropas no podrían ganar, porque el de Cuba no es un ejército profesional, sino  todo un pueblo uniformado, y subrayo esto porque la contrarrevolución cubana en la Florida le está rogando y exigiendo por sus respaldos fraudulentos a todo gobierno norteamericano que le entregue a Cuba libre, y no son capaces de venir ellos a reconquistarla; remember Playa Girón en 1961.

 

Diez administraciones norteamericanas no han podido ni se atreverán a tal aventura porque el costo que pagarían sería superior al que pagaron por su intervención oportunista en la Segunda Guerra Mundial, cuando esperaron hasta el último momento que los soviéticos se desangraran frente a la Alemania fascista. Pero mire usted, cambios hacia la democracia  se los impusieron a la Europa Socialista, sin resistencia alguna, acá tendría que ser por la fuerza y frente a un pueblo entero dispuesto a morir haciendo resistencia. Acá si habrá tiros.

 

Esos cambios para Cuba también lo quieren los mercenarios que dentro del país son asalariados de la Oficina de Intereses de Estados unidos(SINA) en La Habana, a la que llegan millones de dólares  del contribuyente para alimentarlos en sus afanes de ostentación, pero que como “líderes” de la oposición de cuatro gatos carecen de visibilidad y relevancia; no quitan el sueño.

 

 

LO QUE SE DEBATE EN CUBA, HOY

 

Por Ulises Espinosa Núñez

 

 

 

A tantos fracasos en su política injerencista, de agresión y propaganda servil y manipulada, los centros de poder y la ultra derecha de la política exterior norteamericana contra la Revolución Cubana, las figuras gubernamentales y políticas más visibles, apuestan ahora a una nueva jugada, teniendo como sombrilla al más vergonzoso Parlamento Europeo de todos los tiempos.

 

Si en las esquinas o laterales de su campo de juego, en más de 51 años no se han podido anotar un tanto en la villanía anticubana, no hay lugar a dudas de que a los botelleros políticos de Europa, Miami y Washington les espera un nuevo fiasco en la renovada campaña contra el pueblo cubano, cuando alegan violación de los derechos humanos, solo porque un preso común fue pagado para que muriera por voluntad propia, al servicio de los enemigos de su patria.

 

Contra nuestro país han inventado mentiras de todo tipo en este medio siglo de Revolución, pero todos sus endebles argumentos han quedado tendidos sobre el campo en la confrontación, pues no ha habido mejor y crítico árbitro que el propio cubano, hacedor de su historia reciente en el camino constructor de una nueva sociedad, y para ello necesitó, además de la victoria de enero de 1959, un nuevo gobierno, otros y limpios gobernantes, y un programa que nunca antes tuvimos.

 

Lo peor de todo es que la orgullosa y conquistadora Europa conoce esa historia, pero sus políticos y gobernantes en esta bronca con Cuba quieren del lobo, aunque sea un pelo, pues a más nada pueden aspirar. Cuba no es una Nación a la que se le pueda chantajear, desestabilizar, atemorizar, doblegar y mucho menos rendir, porque su gente está bien preparada política y culturalmente, para saber dónde está lo mejor.

 

 Claro está, a sus falacias las respuestas de todo el pueblo, aunque las mentiras que dicen nadie las cree y no preocupan, no ocupan ni quitan el sueño, porque mayores asuntos están en el centro de las prioridades del pueblo, están la eficiencia administrativa, el incremento de las producciones, los servicios, entrega de tierras a quienes la pueden hacer producir, aumentar las producciones agrícolas y cómo mejorar la economía.

 

Esos y otros asuntos conducirán al perfeccionamiento de nuestro socialismo, a la fortaleza de la Revolución y su irreversibilidad, porque a fin de cuenta, de eso es de lo que se trata y no de hacer aperturas al capitalismo, con privatización en algunos sectores que supuestamente el Estado no puede manejar eficientemente.

 

Los siguientes trabajos dan cuenta de que dicen los cubanos en torno a estos planteamientos en estos días, que en su sección Cartas al Director publica los viernes el periódico Granma, órgano oficial del Comité Central del Partido Comunista de Cuba.

 

 

Nuestro socialismo debe cambiar para mejor

 

Los que escriben lo hacen para criticar o manifestarse en contra de la tal privatización, con más o menos argumentos, lo cual demuestra que la mayoría no quiere saber nada del capitalismo y su esencia: la propiedad privada, pero quieren que cambié el modelo actual.

 

No se trata de la defensa del Socialismo per sé ni ponderar todo lo que la Revolución le hadado al pueblo cubano y lo que ha hecho por el país en estos 50 años. La Revolución somos nosotros, somos el pueblo, somos los humildes, somos la mayoría.

 

No hay que olvidar que somos un pueblo instruido y que esa cualidad nos permite pensar por cabeza propia con más o menos certeza en lo que hacemos y reflexionamos sobre cualquier tema que afecte a nuestra sociedad.

 

Con los viejos esquemas, conceptos y métodos que los engendraron, no se puede cambiar lo hecho, debe hacerse con cosas nuevas.

 

Creo que 50 años son suficientes para darnos cuenta que los servicios gastronómicos y otras cosas que el estado tiene sobre su responsabilidad ya dieron todo lo que tenían que dar y llegó el momento de readecuarlos a los nuevos tiempos, sin entrar en contradicción con los principios que sustentan nuestra Revolución.

 

El socialismo no puede ser sólo salud, deporte, educación y solidaridad, es eso y y lo que lo sustenta: economía, empezando por la gastronomía.

 

Nuestro socialismo debe cambiar, pero para mejor y debe empezar por aquellas cosas que más afectan a la sociedad; la gastronomía y los servicios son ejemplos de ese cambio que ya se necesita, después ya vendrán otros, pero siempre dentro del socialismo.

 

Cualquier cambio en nuestro Socialismo debe ser con el consenso de nuestro pueblo, bajo la dirección del Partido. Los parlamentos obreros y cederistas pudieran servir para ello.

 

Los especialistas y estudiosos buscarán los principios y fundamentación política, jurídica y económica, pero el pueblo necesita expresar cómo quiere su socialismo.

 

No hay marcha atrás en Cuba, pero la marcha hacia delante tiene que ser necesariamente distinta a lo conseguido hasta ahora. Y no hay que ser revisionista.

 

El Socialismo cubano no tiene que ser clásico ni parecerse a los demás, pero tiene que ser capaz de cumplir las expectativas del pueblo sin entrar en contubernios con los enemigos de adentro y de afuera. El próximo Congreso del Partido debe enfrentar esta situación.

 

F. Torres Moracen

 

 

 

Vale reflexionar

 

Hace unos meses, tuve la oportunidad que se publicara en esta sección una opinión personal sobre el tema que se viene debatiendo alrededor de los servicios, especialmente la gastronomía, que titulé No creo en la privatización. Como este es un tema tan peliagudo, ha suscitado opiniones a favor y en contra que van de extremo a extremo, por suerte todas con el interés de mejorar nuestro socialismo.

 

Pero quisiera referirme a algunas que, cuando uno las lee pudieran trasmitir la impresión de que nuestro sistema económico es literalmente un desastre, y aunque no soy un especialista en economía, con la preparación que he recibido en nuestras escuelas, puedo ver un poco más allá de la cafetería de la esquina, la barbería, el centro de servicios, etc.

 

Y considero que nunca está demás recordar, sin consignas, algunas realidades que demuestran lo acertado de nuestro sistema económico:

 

1.- ¿ Desde cuándo los cubanos no sufrimos las largas horas de apagón casi semanales por falta de capacidad de generación?, y eso es fruto de una millonaria inversión en la generación.

 

2.- ¿ Cuántos artículos electrodomésticos se vendieron a crédito en todo el país como parte de la Revolución Energética?, otra millonaria inversión que a casi todos nos ha llegado.

 

3.- ¿ Cuántos miles de viajes por ómnibus se han incrementado hacia todos los destinos, incluidos los locales?, otra millonaria inversión.

 

4.- No quería referirme a la salud y la educación, pero no puedo dejar de mencionar que recientemente estuve 28 días ingresado en un hospital insignia de nuestro país (Ortopédico Frank País), al que llegué como cualquier cubano, y quede perplejo, al ver la cantidad de intervenciones quirúrgicas que se realizan diariamente en este hospital  (más de 35), con todo el aseguramiento médico, logístico y farmacéutico que esto lleva, y absolutamente todo gratuito como en cientos hospitales.

 

Repito que no son consignas, pero estoy convencido que todo esto, junto a otro centenar de ejemplos que no hay espacio para enumerar, requiere de cantidades millonarias de dinero, que seguro no viene de las remesas en el exterior ni de regalos, sino del trabajo y una correcta distribución de nuestro ingresos que no fueron a bolsillos particulares.

 

Tenemos miles de problemas, y una gran parte de ellos subjetivos, pero a veces debemos recordar que casi todas las soluciones llevan aparejados recursos materiales, y qué tarea más difícil la de quienes nos dirigen cuando tienen que decidir hacia dónde priorizar un recurso que no le llegará a todo el que puede pagarlo, sino el que más lo necesita.

 

Por eso pienso, que si existe algún desastre, es en el mercado, que no es prioridad en nuestro sistema, pero desgraciadamente es hoy en día lo que más llama la atención. Pienso, que queremos vivir con los servicios del Primer Mundo, sin tener en cuenta que antes hay que crear la infraestructura económica que lo sustente, y social que lo soporte, lo que conlleva sacrificios, y aspiramos  que en 50 años de Revolución debiéramos tener problemas resueltos que en las condiciones del mundo actual nos puede llevar 70.

 

En lo particular, confío en que la dirección de la Revolución conoce los problemas que nos preocupan a todos y, con cordura y a su tiempo, las cosas irán tomando su lugar. El que tenga dudas, que retroceda su memoria 15 años atrás t valore si realmente estamos tan mal.

 

D. Borges Mujica

 

Se requieren cambios más integrales

 

Últimamente el tema de los servicios, y entre ellos el gastronómico, ha sido el más recurrente en esta Sección y dentro de él la forma de propiedad a adoptar, para lograr su eficiencia y que satisfaga las necesidades y expectativas de todos los ciudadanos.

 

Al respecto, me preocupa la reiterada confusión de ver a la propiedad cooperativa como privada y la defensa a ultranza de una propiedad que llamamos estatal, que en ocasiones queda en manos de personas inescrupulosas y corruptas que nada tienen que ver con la política del Partido (Comunista), el Estado, nuestro sistema social y lucran con recursos y la dignidad de sus compatriotas y al final estas personas se sienten dueños, pero no responsables de los bienes y recursos que administran.

 

Soy de quienes defienden que todas las producciones y servicios no pueden estar en manos del Estado y que junto con la propiedad estatal pueden convivir de manera armónica la pequeña propiedad privada (cuentapropistas) y la cooperativa (las agropecuarias en todas sus formas lo han demostrado como norma) para que el aparato estatal pueda dedicar más tiempo, esfuerzos y recursos a los renglones cardinales y básicos para la sociedad.

 

No obstante, considero que la eficiencia y la competitividad no son patrimonio de tipo propiedad alguna, sino sólo de la competencia y pulcritud moral de quienes dirigen y trabajan. Por otra parte, discrepo con que una simple apertura a otras formas de propiedad resuelva de golpe y porrazo los problemas actuales.

 

Se requieren, de conjunto, cambios más integrales y abarcadores tales como: papel de los Organismos de la Administración Central del Estado, que en ocasiones se convierten en juez y parte al ser rectores y productores o prestatarios de servicios; papel más protagónico y coordinador a escala territorial de los consejos de la administración municipales; revisión integral de precios y la posibilidad de hacerlos más flexibles en producciones y servicios locales directos a la población.

 

Diseñar las entidades, a partir de un presupuesto de ingresos y gastos (con precios y tarifas acordes con los ingresos de la población) y luego diseñar la plantilla de cargos, para evitar plantillas infladas director e indirectos y precios ajenos a la realidad de los bolsillos del trabajador, estudiante, jubilado y pensionado.

 

Revisión de la actual tasa de cambio (¿ por qué no puede haber más de una y que diferencie a personas jurídicas y naturales?; establecimiento de mercados mayoristas para cuentapropistas y cooperativistas _ sin intermediarios_ y con ello, lograr precios más asequibles para los consumidores o clientes finales, el pueblo.

 

Establecimiento de tasas impositivas progresivas y que, además, estimulen la sustitución real de importaciones y la promoción exportaciones; creación de un sistema de inspección estatal único, a todos los niveles, oportuno, severo, justo y moralmente limpio.

 

Sé que nuestro Gobierno, Estado y Partido (Comunista) no tomarán medidas apresuradas, que propendan a crear nuevos problemas, pero los cambios son necesarios y totalmente realizables sin renunciar ni un ápice a nuestro proyecto social socialista.

 

T. Sáenz Coopat 

 

 

 

 

 

 

ESTA ES CUBA Y NO OTRA

ESTA ES CUBA Y NO OTRA

Por Ulises Espinosa Núñez

Foto Armando Echavarría

 

Masiva y compacta, consciente y alegre, combativa y viril, fue este Primero de Mayo en Las Tunas, como en toda Cuba, la celebración del pueblo por el Día Internacional de los Trabajadores, en una celebración que sirvió para muchas lectoras, en Europa y Estados UNidos, sobre todo, sino no hubieran ciegos que no quieren ver.

 

La marcha frente a la Plaza de la Revolución Mayor General Vicente García, era realmente combatiente, demostrativa de que los cubanos tenemos como prioridades perfeccionar nuestro sistema, y no las fórmulas sutiles o veladas para entregarlo a los que en Estados Unidos nos desean de rodillas, o conquistados por las tropas yanquis, como nos quieren los vende patria mal nacidos de Miami, incapaces ellos mismos de venir con la espada desenfundada.

 

Lo decían las voces, los vítores, los cantos, los lemas, las pancartas, los spot, las consignas y la alegría popular, esa que es diáfana y sincera, la que desmiente dolores y amarguras, la que niega cualquier masoquismo politico, porque Cuba no tiene dobleses en su rostro como los hay en la culta Europa de reyes y lores, condes y marqueses, que ya perdieron su orgullo de casta, sumisos a los pies de los yanquis.

 

Los rostros que desfilaron este sábado en Las Tunas y en Cuba entera son los de la gente que no tiene que defender nada en las calles frente a la policía antimotines ni gases lacrimógenos, gendarmes o las guardias nacionales de decenas de países que reprimen el más elemental derecho de tener un puesto de trabajo.

 

Estos cubanos ya lo han conquistado todo, aunque le falte todavía llegar a toda la justicia, en lo social, lo económico y lo político, por eso es que la celebración de este día es festiva porque es día de alegría, con las congas y comparsas de los carenavales que desfilan entre los bloques, y en las tarimas las orquestas más renombrada, las ofertas en un sinfín de variedades, en decenas de kioscos que son diseminados en los alrededores de la plaza.

 

Por allí pasaron en más de 120 mil tuneros los que integran una generación, la del socialaismo de emedio siglo, si miramos al porvenir que no veremos; una masa acusadora, retadora, desafiante para enfrentar cualquier reto, venga de donde venga y pase lo que pase, porque los cubanos de ahora, los de Fidel y Raúl, con la Revolución tienen su suerte echada, y no hay vuelta atrás.

 

Los cubanos todavía sabemos hablar el lenguaje de las armas, que nadie se equivoque.

 

Eso reflejaba el desenfado de las mujeres, en el Aniversario 50 de la Federación de Mujeres Cubanas, los estudiantes, la masa trabajadora, los campesinos, los combatientes de la Revolución, todo el que tiene conciencia plena de que esta es Cuba, y no otra, la que dicen los sumisos de la Unión Europea, o de Estados Unidos, donde ya no queda otro modo de ver esta tierra libre y soberana, andando digna su propio camino.

Las memorias de Píelo y Socarras

 

Por Ulises Espinosa Núñez

 

 

La vida laboral del viejo Socarras había sido siempre la misma: zapatero remendón. Su lugar de clavetear era una esquina de la sala de su añeja vivienda, la cual hacía esquina exacta con una de la manzana del barrio; tenía allí también el rincón de los cueros, tacones y las suelas viejas y alguna que otra recortería; su cajón de bigornia, puntillas, pinzas, martillos y la tabla de pasar la chaveta.

Socarras era de una barriga cuyo volumen extraordinario se lo había provocado con el tiempo el oficio. Sobre su rústico y desajustado taburete aquel hombre humilde había visto pasar una década tras otra y nada cambiaba para él, no importaba quien fuera el nuevo presidente de la República, ni las promesas que hicieran; nada cambiaba.

Zapatero y viejo mascador de tabaco negro, tenía la nada agradable maña de tirar sus turbios escupitajos para la misma esquina de aquel rincón, donde parecía nunca se tiraba un poco de agua para sanear el ambiente.

Poco le proporcionaba el clava, clava, para llenar la barriga de su prole numerosa. Excepcionalmente, en días de Nochebuena el viejo Socarrás
exprimía sus escasas posibilidades para mejorar la mesa de su casa el 24 de diciembre.

En la esquina anterior a la del zapatero vivía la Familia Gutiérrez, propietaria de una bodega y también de una perrita que tenía su “cama unipersonal” para dormir sobre un colchón que ni siquiera soñaban los hijos del zapatero.

Cierto día, de aquel luctuoso año 1958, por la cantidad enorme de gente que asesinaba la tiranía de Fulgencio Batista, la señora Gutiérrez se fue a la carnicería de enfrente, propiedad del campeón mundial de floreo de lazo, Jorge Barrameda, y compró varias libras de carne, las cuales dejaría a su perrita para que se alimentara, mientras la familia viajaba en ida y vuelta a Gibara, en el extremo noreste de la provincia de Holguín.

Eran tiempos del capitalismo despiadado que la dictadura de Fulgencio Batista había reanimado después de su madrugonazo del 10 de marzo de 1952, y por supuesto la Revolución Cubana no había triunfado; por eso luego de aquella compra insólita para una perra, a la misma carnicería llegó poco después Socarras con unos centavos, para comprar una costillas con- qué hacerle una sopa a sus hijos y esposa, además de que le pidió regalados unos huesos blancos al carnicero.

¡Cosas del pasado, gente con vida de perros, y perros con vida de gente! Así me lo contaría muchos años después Píelo, un amigo del barrio Marabú, de donde éramos todos los de esta historia, y lo contaría porque a veces algunas personas pierden la memoria cuando la suerte le ha sonreído, y era lógico que recordara aquella escena amarga, deprimente, de carne para una perra y huesos blancos para unos niños.

El tiempo transcurrió, la Revolución había triunfado en 1959, y Socarras, si bien no dejó de ser zapatero, al menos ya no vivía con la miseria de antes. Pronto hubo trabajo para todos, aumentaron los salarios y el remendón subió el precio de sus arreglos. Llegaron los días prósperos y la mesa y el fogón se curaron de aquellos largos, consecutivos y lastimosos bostezos.

Los días de glorias llegaron y el zapatero ya podía olvidar, perder la memoria, negarse a sí mismo, fanfarronear, ostentar, desclasarse, escupir veneno, negar los cambios políticos y sociales de dignificación humana cuando la Revolución y el Estado le aseguraban a bajos precios la canasta básica, incluso con la carne que una vez no podía comprar.

Un día, allá por la década del 70, Socarras volvió a la misma carnicería del barrió y compró la carne que ahora había para todos, y por la noche se fue de tertulia nocturna a la esquina de Barrameda, donde se comentaba de todo, y en particular por aquella crisis irrepetible que vivió el pueblo cubano, y el zapatero quiso sintetizar en sus palabras la gravedad de la situación: “¡Dígame usted, lo que son las cosas de la vida, yo con 400 pesos en el bolsillo y no tengo en qué gastarlos!”

Era verdad no había nada que comprar, pero el zapatero se equivocaba, porque a pesar de la crisis, él y su familia tenían asegurada y a precio solidario, la canasta básica que el Estado subsidiaba, incluso todavía hoy es así, algo que él no alcanzaba a ver, y como tenía mucho dinero, se creía en el derecho de cuestionar a la Revolución.

Pero menuda sorpresa se llevó el viejo, porque allí bajo la débil luz de un bombillo del alumbrado público, Píelo atajaría a Socarras para refrescarle la memoria y le contó esta historia que mudo dejó a aquel pobre diablo, quien ya no pudo decir nada más, y optó por enmudecer, y retirarse luego arguyendo una diligencia que no tenía, al no poder tapar el sol con un dedo, porque él en el capitalismo y como zapatero, tenía dinero sólo para huesos, cuando una vecina suya compraba carne para su perrita. Por eso es que a veces es válido recordarles a algunas personas que con las glorias se olvidan las memorias, y eso le ocurrió a Socarras.

 

Respuesta a una rusa (1)

-Respuesta a una socióloga rusa que no se identifica por cuestiones de seguridad ¿A quién le temerá?

 

Ulises Espinosa Núñez

 

Una socióloga rusa me escrito ujn mensaje, lo cual agradezco sinceramente, por venir de una hija de la Nación cuya historia y pueblo quiero y admiro desde que era un adolescente, cuando leí de allá la novela testimonial La cuarta altura. Entre muchos fue el primero que devoré.

 

Reconoce la remitente que estoy bien informado sobre la vida de mi país, pero le aclaro que también de este mundo que está patas arriba, como afirma el colega uruguayo Eduardo Galeano, y de eso me ocupé desde que fui alfabetizado en el campo a los 11 años de edad, al lado de mi casa poco después de triunfar la Revolución, en una escuela que nunca antes tuvo maestro.

 

Quiero ser gentil con ella, por tanto me remito a las observaciones que ella hace, y la primera es la que se refiere a la amnistía en 1955 del joven revolucionario,  Fidel Castro Ruz, preso en Isla de Pinos a mediados de la década del 50 del siglo pasado, por el asalto al Cuartel Moncada, en una gesta que se proponía una insurrección nacional contra la dictadura de Fulgencio Batista.

 

Por la liberación de los jóvenes asaltantes trabajaron muchas personas, otras ayudaron, hicieron gestionenes, simpatizantes de la causa de los moncadistas o no, familiares y batistianos, algunos por cuestuiones de afinidad, lazos filiales o relaciones económicas y políticas, mas, nadie podrá negar que fueron las masas populares, el pueblo liderado por el Partido Socialista Popular, la Federación Estudiantil Universitaria, el Frente Cívico de Mujeres, la Central Sindical, militantes de izquierda y gente honesta de otros partidos.

 

No obviemos que Batista también contribuyó a ello, pues carente de credibilidad y de respaldo popular, y con la cañona que daba violentando la ley por legitimar su gobierno en las elecciones de 1954, accedió a liberar a Fidel y sus compañeros, para congraciarse con el gobierno de los Estados Unidos, que necesitaba esa brecha para continuar llenando el vientre al gorila con armas y apoyo político, diplomático y financiero.

 

Lo que por entonces hicieran algunos por asuntos familiares queda sencillamente ahí, sobre todo para un líder como Fidel, quien estando todavía en el presidio, le escribía a Melba Hernández y Aideé Santamaría, heroínas del Moncada, pero ya libres y en la lucha por su excarcelación:

 

“ No verán en nuestro Movimiento (26 de Julio) la presencia de ningún Fico, Gerardo Vázquez representantes de la gran gran burguesía cubana y comparsa, sino gente nueva, humilde, luchadora, pobre, que no ha ocupado nunca ningún ministerio, ni actas de senadores o representantes ni participado nunca en ningún negocio turbio o transación política… (el Movimiento) se presenta con un programa social de ambicioso contenido que mira por encima de todo el interés de las clases humildes y explotadas”.

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