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LO QUE SE DEBATE EN CUBA, HOY

 

Por Ulises Espinosa Núñez

 

 

 

A tantos fracasos en su política injerencista, de agresión y propaganda servil y manipulada, los centros de poder y la ultra derecha de la política exterior norteamericana contra la Revolución Cubana, las figuras gubernamentales y políticas más visibles, apuestan ahora a una nueva jugada, teniendo como sombrilla al más vergonzoso Parlamento Europeo de todos los tiempos.

 

Si en las esquinas o laterales de su campo de juego, en más de 51 años no se han podido anotar un tanto en la villanía anticubana, no hay lugar a dudas de que a los botelleros políticos de Europa, Miami y Washington les espera un nuevo fiasco en la renovada campaña contra el pueblo cubano, cuando alegan violación de los derechos humanos, solo porque un preso común fue pagado para que muriera por voluntad propia, al servicio de los enemigos de su patria.

 

Contra nuestro país han inventado mentiras de todo tipo en este medio siglo de Revolución, pero todos sus endebles argumentos han quedado tendidos sobre el campo en la confrontación, pues no ha habido mejor y crítico árbitro que el propio cubano, hacedor de su historia reciente en el camino constructor de una nueva sociedad, y para ello necesitó, además de la victoria de enero de 1959, un nuevo gobierno, otros y limpios gobernantes, y un programa que nunca antes tuvimos.

 

Lo peor de todo es que la orgullosa y conquistadora Europa conoce esa historia, pero sus políticos y gobernantes en esta bronca con Cuba quieren del lobo, aunque sea un pelo, pues a más nada pueden aspirar. Cuba no es una Nación a la que se le pueda chantajear, desestabilizar, atemorizar, doblegar y mucho menos rendir, porque su gente está bien preparada política y culturalmente, para saber dónde está lo mejor.

 

 Claro está, a sus falacias las respuestas de todo el pueblo, aunque las mentiras que dicen nadie las cree y no preocupan, no ocupan ni quitan el sueño, porque mayores asuntos están en el centro de las prioridades del pueblo, están la eficiencia administrativa, el incremento de las producciones, los servicios, entrega de tierras a quienes la pueden hacer producir, aumentar las producciones agrícolas y cómo mejorar la economía.

 

Esos y otros asuntos conducirán al perfeccionamiento de nuestro socialismo, a la fortaleza de la Revolución y su irreversibilidad, porque a fin de cuenta, de eso es de lo que se trata y no de hacer aperturas al capitalismo, con privatización en algunos sectores que supuestamente el Estado no puede manejar eficientemente.

 

Los siguientes trabajos dan cuenta de que dicen los cubanos en torno a estos planteamientos en estos días, que en su sección Cartas al Director publica los viernes el periódico Granma, órgano oficial del Comité Central del Partido Comunista de Cuba.

 

 

Nuestro socialismo debe cambiar para mejor

 

Los que escriben lo hacen para criticar o manifestarse en contra de la tal privatización, con más o menos argumentos, lo cual demuestra que la mayoría no quiere saber nada del capitalismo y su esencia: la propiedad privada, pero quieren que cambié el modelo actual.

 

No se trata de la defensa del Socialismo per sé ni ponderar todo lo que la Revolución le hadado al pueblo cubano y lo que ha hecho por el país en estos 50 años. La Revolución somos nosotros, somos el pueblo, somos los humildes, somos la mayoría.

 

No hay que olvidar que somos un pueblo instruido y que esa cualidad nos permite pensar por cabeza propia con más o menos certeza en lo que hacemos y reflexionamos sobre cualquier tema que afecte a nuestra sociedad.

 

Con los viejos esquemas, conceptos y métodos que los engendraron, no se puede cambiar lo hecho, debe hacerse con cosas nuevas.

 

Creo que 50 años son suficientes para darnos cuenta que los servicios gastronómicos y otras cosas que el estado tiene sobre su responsabilidad ya dieron todo lo que tenían que dar y llegó el momento de readecuarlos a los nuevos tiempos, sin entrar en contradicción con los principios que sustentan nuestra Revolución.

 

El socialismo no puede ser sólo salud, deporte, educación y solidaridad, es eso y y lo que lo sustenta: economía, empezando por la gastronomía.

 

Nuestro socialismo debe cambiar, pero para mejor y debe empezar por aquellas cosas que más afectan a la sociedad; la gastronomía y los servicios son ejemplos de ese cambio que ya se necesita, después ya vendrán otros, pero siempre dentro del socialismo.

 

Cualquier cambio en nuestro Socialismo debe ser con el consenso de nuestro pueblo, bajo la dirección del Partido. Los parlamentos obreros y cederistas pudieran servir para ello.

 

Los especialistas y estudiosos buscarán los principios y fundamentación política, jurídica y económica, pero el pueblo necesita expresar cómo quiere su socialismo.

 

No hay marcha atrás en Cuba, pero la marcha hacia delante tiene que ser necesariamente distinta a lo conseguido hasta ahora. Y no hay que ser revisionista.

 

El Socialismo cubano no tiene que ser clásico ni parecerse a los demás, pero tiene que ser capaz de cumplir las expectativas del pueblo sin entrar en contubernios con los enemigos de adentro y de afuera. El próximo Congreso del Partido debe enfrentar esta situación.

 

F. Torres Moracen

 

 

 

Vale reflexionar

 

Hace unos meses, tuve la oportunidad que se publicara en esta sección una opinión personal sobre el tema que se viene debatiendo alrededor de los servicios, especialmente la gastronomía, que titulé No creo en la privatización. Como este es un tema tan peliagudo, ha suscitado opiniones a favor y en contra que van de extremo a extremo, por suerte todas con el interés de mejorar nuestro socialismo.

 

Pero quisiera referirme a algunas que, cuando uno las lee pudieran trasmitir la impresión de que nuestro sistema económico es literalmente un desastre, y aunque no soy un especialista en economía, con la preparación que he recibido en nuestras escuelas, puedo ver un poco más allá de la cafetería de la esquina, la barbería, el centro de servicios, etc.

 

Y considero que nunca está demás recordar, sin consignas, algunas realidades que demuestran lo acertado de nuestro sistema económico:

 

1.- ¿ Desde cuándo los cubanos no sufrimos las largas horas de apagón casi semanales por falta de capacidad de generación?, y eso es fruto de una millonaria inversión en la generación.

 

2.- ¿ Cuántos artículos electrodomésticos se vendieron a crédito en todo el país como parte de la Revolución Energética?, otra millonaria inversión que a casi todos nos ha llegado.

 

3.- ¿ Cuántos miles de viajes por ómnibus se han incrementado hacia todos los destinos, incluidos los locales?, otra millonaria inversión.

 

4.- No quería referirme a la salud y la educación, pero no puedo dejar de mencionar que recientemente estuve 28 días ingresado en un hospital insignia de nuestro país (Ortopédico Frank País), al que llegué como cualquier cubano, y quede perplejo, al ver la cantidad de intervenciones quirúrgicas que se realizan diariamente en este hospital  (más de 35), con todo el aseguramiento médico, logístico y farmacéutico que esto lleva, y absolutamente todo gratuito como en cientos hospitales.

 

Repito que no son consignas, pero estoy convencido que todo esto, junto a otro centenar de ejemplos que no hay espacio para enumerar, requiere de cantidades millonarias de dinero, que seguro no viene de las remesas en el exterior ni de regalos, sino del trabajo y una correcta distribución de nuestro ingresos que no fueron a bolsillos particulares.

 

Tenemos miles de problemas, y una gran parte de ellos subjetivos, pero a veces debemos recordar que casi todas las soluciones llevan aparejados recursos materiales, y qué tarea más difícil la de quienes nos dirigen cuando tienen que decidir hacia dónde priorizar un recurso que no le llegará a todo el que puede pagarlo, sino el que más lo necesita.

 

Por eso pienso, que si existe algún desastre, es en el mercado, que no es prioridad en nuestro sistema, pero desgraciadamente es hoy en día lo que más llama la atención. Pienso, que queremos vivir con los servicios del Primer Mundo, sin tener en cuenta que antes hay que crear la infraestructura económica que lo sustente, y social que lo soporte, lo que conlleva sacrificios, y aspiramos  que en 50 años de Revolución debiéramos tener problemas resueltos que en las condiciones del mundo actual nos puede llevar 70.

 

En lo particular, confío en que la dirección de la Revolución conoce los problemas que nos preocupan a todos y, con cordura y a su tiempo, las cosas irán tomando su lugar. El que tenga dudas, que retroceda su memoria 15 años atrás t valore si realmente estamos tan mal.

 

D. Borges Mujica

 

Se requieren cambios más integrales

 

Últimamente el tema de los servicios, y entre ellos el gastronómico, ha sido el más recurrente en esta Sección y dentro de él la forma de propiedad a adoptar, para lograr su eficiencia y que satisfaga las necesidades y expectativas de todos los ciudadanos.

 

Al respecto, me preocupa la reiterada confusión de ver a la propiedad cooperativa como privada y la defensa a ultranza de una propiedad que llamamos estatal, que en ocasiones queda en manos de personas inescrupulosas y corruptas que nada tienen que ver con la política del Partido (Comunista), el Estado, nuestro sistema social y lucran con recursos y la dignidad de sus compatriotas y al final estas personas se sienten dueños, pero no responsables de los bienes y recursos que administran.

 

Soy de quienes defienden que todas las producciones y servicios no pueden estar en manos del Estado y que junto con la propiedad estatal pueden convivir de manera armónica la pequeña propiedad privada (cuentapropistas) y la cooperativa (las agropecuarias en todas sus formas lo han demostrado como norma) para que el aparato estatal pueda dedicar más tiempo, esfuerzos y recursos a los renglones cardinales y básicos para la sociedad.

 

No obstante, considero que la eficiencia y la competitividad no son patrimonio de tipo propiedad alguna, sino sólo de la competencia y pulcritud moral de quienes dirigen y trabajan. Por otra parte, discrepo con que una simple apertura a otras formas de propiedad resuelva de golpe y porrazo los problemas actuales.

 

Se requieren, de conjunto, cambios más integrales y abarcadores tales como: papel de los Organismos de la Administración Central del Estado, que en ocasiones se convierten en juez y parte al ser rectores y productores o prestatarios de servicios; papel más protagónico y coordinador a escala territorial de los consejos de la administración municipales; revisión integral de precios y la posibilidad de hacerlos más flexibles en producciones y servicios locales directos a la población.

 

Diseñar las entidades, a partir de un presupuesto de ingresos y gastos (con precios y tarifas acordes con los ingresos de la población) y luego diseñar la plantilla de cargos, para evitar plantillas infladas director e indirectos y precios ajenos a la realidad de los bolsillos del trabajador, estudiante, jubilado y pensionado.

 

Revisión de la actual tasa de cambio (¿ por qué no puede haber más de una y que diferencie a personas jurídicas y naturales?; establecimiento de mercados mayoristas para cuentapropistas y cooperativistas _ sin intermediarios_ y con ello, lograr precios más asequibles para los consumidores o clientes finales, el pueblo.

 

Establecimiento de tasas impositivas progresivas y que, además, estimulen la sustitución real de importaciones y la promoción exportaciones; creación de un sistema de inspección estatal único, a todos los niveles, oportuno, severo, justo y moralmente limpio.

 

Sé que nuestro Gobierno, Estado y Partido (Comunista) no tomarán medidas apresuradas, que propendan a crear nuevos problemas, pero los cambios son necesarios y totalmente realizables sin renunciar ni un ápice a nuestro proyecto social socialista.

 

T. Sáenz Coopat 

 

 

 

 

 

 

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