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Sabanilla

LA LUZ MARTIANA

 Por Ulises Espinosa Núñez

ulisesen@enet.cu

 

Por estos días se habló mucho, en la publicidad martiana, en ocasión del Aniversario 160 del natalicio de José Martí, que la luz del Apóstol alumbra a los cubanos, y creo que habría que añadir, que la iluminación es recíproca, pues la luz de las antorchas juveniles, también le dio fulgor al rostro del Héroe de Dos Ríos.

 

Y aquí se da lo más maravillo de todo: son luces que se buscan, una en el tiempo del ideario más vasto de un pensador cubano, el de José Martí, abarcador del más racional pensamiento político, filosófico y social, que abarcó todas las aristas de la vida de un país o de una sociedad, hasta en temas de las ciencias, la economía y de la guerra.

 

Lo más asombroso de todo es que José Martí buscó en la esencia de su visión futurista, al hombre, la vida humana, desde el niño a la ancianidad, en la vida y la muerte, pero creando, levantando pueblos, descubriendo las esencias del individuo, de las sociedad, los gobiernos, y parece, como es de suponer, que Martí sigue alumbrando porque su pueblo no deja dormir el fuego de su palabra y ejemplo.

 

Es decir, por una lógica de la necesidad, José Martí sigue siendo buscado por su pueblo, para beber en su fuente ideario, porque sigue orientando a jóvenes y adultos, a políticos y gobernantes, y claro, está grande por hacer ser un país que no guarda en las vitrinas a sus próceres. Es que la fuerza de atracción del pensamiento martiano hala mucho a los pueblos y estudiosos, incluso líderes mundiales como Fidel Castro y Hugo Chávez, proyectaron en su momento, con diseño propio, sociedad y sistemas futuros a partir del pensamiento martiano, y lo esgrimen como autores intelectuales de los procesos que lideran; Precisamente Chávez, conduce un proyecto político donde Simón Bolívar y José Martí son sus dos primeras fuentes inspiradoras.

 

Martí atrae por la profundidad y blancura de su ideario, la fuerza de su energía, la hondura del patriotismo, no solo nacional, sino ese que perpetuó en su discurso sobre las naciones americanas al sur del Río Bravo, con la adarga del indio, la mística del negro africano, con la gracia del fecundo español.

 

Para los que aman la libertad y la independencia no pueden desaprovechar el arsenal político que guarda Martí en su obra, sobre el desnudo que hace de la sociedad y la psicología del pueblo y gobierno norteamericanos, que no es solamente en su fuero interno para los que miran sus anaqueles, sino para las nacionas suramericanas y del caribe.

 

Del imperialismo actual José Martí alertó temprano, por eso a esta altura de los 160 años de su natalicio, José Martí sigue siendo antorcha y luz para los inquietos de ideas, los inclaudicables.

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