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Sabanilla

PERFECCIONAMIENTO SOCIALISTA SIN PAQUETAZO

Por Ulises Espinosa Núñez

ulisesen@enet.cu

 

 

En la visión política de Las Tunas y del país, la vida va transcurriendo creo que en los cálculos de los arquitectos de los cambios socio económicos que el socialismo cubano reclama, y echa a andar, en una perspectiva de la dialéctica donde lo nuevo tiene necesariamente que avanzar.

 

A contrapelo de los palos de cañada que puedan entorpecer la marcha de la ruta soberana escogida, y sin un servicio gratuito a los enemigos de la revolución, el renuevo socialista caribeño marcha inexorablemente hacia los puntos cardinales donde esperan la eficiencia económica, la mejor gestión empresarial, la inversión provechosa, el desarrollo, la vida plena de los ciudadanos.

 

Años atrás, cuando la fabricación azucarera señalaba insuficiencias tecnológicas en la industria, los detractores del proceso revolucionario acusaban a las autoridades cubanas de no saber hacer zafras, y que por eso la industria caería al precipicio, y cuando se adoptó la decisión de racionalizar recursos y fuerzas para hacer el crudo, entonces los improperios fueron por eso mismo.

 

Ahora dicen que el gobierno revolucionario perdió el símbolo cubano de su más emblemático sector junto con el del tabaco, ambos provenientes de los tiempos de la colonia, sobre lo cual no refieren la sabia decisión de desactivar fabricas obsoletas, y producir solamente con las más de 50 que mostraban aceptables indicadores de eficiencia.

 

 De la economía cubana se dijo otro tanto,  marcada por la ineficiencia y acusaban iguales improperios, todo con el estigma del totalitarismo, más cuando ahora con la aprobación del pueblo, nuestros dirigentes se lanzaron a buscar alternativas con el talento de las masas, hicieron aperturas a la iniciativa privada, y refunfuñan de todo porque es muy lento, y hemos dicho que vamos, sin prisa, pero sin pausa.

 

No hace mucho argüían que los comunistas estaban vendiendo el país a los extranjeros, cuando vino la explosión turística cubana, mientras que hoy además de lo que se hace, quieren que lo acompañemos con un paquetazo político que desmantele al socialismo y liquide la Revolución, todo con una supuesta audacia que resultaría suicida.

 

Lo más importante de todo es que los cubanos estamos haciendo lo que ellos nunca se imaginaron, y lo peor,  en el propio campo que la contrarrevolución quería: apertura de negocios, alentar la iniciativa privada, créditos bancarios, la venta libre de casas y autos, la creación de granjas y fincas particulares, la entrega de tierra, crear un mercado alterno, y todo se hizo así.

 

Pero, no tanto como los enemigos de la revolución quisieron, pues quienes hoy se han lanzado a la aventura de la iniciativa privada, sin distinción ninguna,  no abogan por la ruptura política, sino que lo hacen dentro del sistema como parte de él, en armonía con la Revolución, no contra ella, y claro, eso no es de su agrado ideológico.

 

Ahora el país es más seguro, produce más, la estabilidad política es una de sus consecuencias y ello atrae mucho más al turismo cubano, que ya se acerca a los tres millones, mientras surgen nuevos mercados y rutas hacia la Isla; en breve, los detractores insatisfechos e inconformes con las aperturas cubanas verán como crecerá el producto interno bruto (PIB) con un despegue inusitado de bienes y servicios que antes estuvieron bloqueados por nosotros mismos.

 

Pero algo más hay que sacar del tintero: no estamos vendiendo la base económica del país, ni alentamos una nueva burguesía proletaria, la inversión de capital extranjero lo domina Cuba, no hay pérdida de independencia ni soberanía,  ni asomo de neoliberalismo, y todos los medios fundamentales de producción, con industria de por medio, son propiedad del pueblo.

 

Todo lo bueno que viene ocurrirá , seguro, pero sin el derrumbe del socialismo cubano, porque este se ha renovado y actualizado con hechura cubana, sin sombra de tutelaje extraño, como muestra de la voluntad en la respuesta que el pueblo cubano le dio a Raúl Castro Ruz, cuando nuestro presidente le preguntó al pueblo ¿qué país quieren en el futuro? Y el pueblo dijo: este, el que ahora estamos haciendo, pero con la revolución y el socialismo.

 

 

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