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Sabanilla

Cuba, una eterna vigilia

Eterna vigilia se puede decir, ha sido siempre la de Cuba, buscando o vigilando en sus costas, cuadras y calles de sus pueblos, o en los caminos de los campos, los movimientos extraños y subrepticios de los enemigos, porque si de algo deben estar convencidos los otros ojos que miran hacia la Isla, es de que a este país hay que cuidarlo en extremo, pues lamentablemente hay políticas oficiales que quieren asesinarlo.

 

Cuba es por eso una eterna vigilia en el cuidado de su propio universo, que tal vez no sea perfecto como algunos afirman y nosotros sabemos,  pero es el mejor del que tienen experiencia una cuarta parte de sus 11,2 millones de habitantes, que vivió la sociedad anterior, y las otras tres cuartas partes, la nacida después del triunfo revolucionario, se desarrolló bajo la constante amenaza del peligro del terrorismo y el bloqueo y la agresión norteamericanos.

 

Pero la vigilia de estos tiempos, es simplemente una reacciópn de conciencia, de conviccione por razones capitales, ya que  elementos criminales tarifados por el gobierno de los Estados Unidos y sus agencias de inteligencia, siempre cometerían actos terroristas y fechorías de lesa humanidad, acciones y servicios que de algún modo causarían daños a las personas o al patrimonio nacional cubanos.

 

Desde que el Comandante en Jefe Fidel Castro bajó de la Sierra Maestra en ofensiva final, tomó Santiago e inició la Caravana de la Victoria y llegó a la capital cubana, no han cesado las agresiones, las que después se incrementaron con sabotajes y asesinatos hasta que el joven líder llamó a crear los Comité de Vigilancia que rápidamente se llamaron Comités de Defensa de la Revolución (CDR).

 

La violencia terrorista no era con hechos aislados por un siquitrillado, o aquel terrateniente al que la Ley de Reforma Agraria le quitó el exceso de tierras que tenía, sino mediante programas que venían de la Oficina Oval de la Casa Blanca o de los laboratorios terroristas de Langley, la sede de la

Agencia Central de Inteligencia de los Estados Unidos.

 

Todo lo que se hizo desde entonces contra Cuba fue pensado, calculado, planificado, precisado, pagado, pero si no hubiera sido por la vigilia, ya no existiera la Revolución.

 

Algo que enseñó temprano Fidel fue que una Revolución verdadera tiene que saber defenderse, porque no sobreviviría al error, concepción que aceleró la ofensiva contra los cientos de bandas que la CIA organizó a lo largo de toda la isla, y aquí está Cuba, todavía en vigilia desde 1959, porque no cesan las agresiones.

 

Pero la vigilia tiene una carga emotiva a la que las fibras humanas no se pueden sustraer, porque el impacto hizo brotar los sentimientos profundos del ciudadano cubano, abrió heridas falsamente cerradas después de cada crimen, por eso los 138 mártires cuyas fotos se levantaron frente a la Oficina de Intereses de los Estados Unidos en La Habana ( SINA) inflamaron los pechos de todo el pueblo.

 

Vimos brotar lágrimas por aquella desgracia irreparable de ver morir a sus seres queridos a bordo del avión de Cubana en el vuelo 455. Esos rostros acusan del dolor impuesto a los cubanos por los gobiernos de Estados Unidos, a lo largo de 50 años, tan sólo porque los antillanos decidieron la forma socialista para su sociedad única en occidente: sistema político y económico; y todo ha sido al precio de tres mil 400 muertos.

 

En los rostros de esta vigilia están los miles de ciudadanos que resultaron lesionados y mutilados en estos años por el terrorismo Made In Usa contra la Revolución Cubana, y los asesinados fueron estudiante, maestros, campesinos, profesionales, obreros agrícolas o pecuarios, empleados, soldados, una muchacha, un niño, porque los criminales que paga Estados Unidos, no tienen rostro, sino una bandera con barras y 50 estrella como antifaz.

 

Nunca antes en Cuba se vieron tales banderas negras, del luto total, y el hecho de que tremolen hacia la SINA, es ya suficiente para que los que allí están comandando la contrarrevolución sepan que los cubanos piden justicia, pero que los mártires que van a  su cuenta no están ni muertos ni olvidados. Y si la vigilia se convoca acusadora, es porque el Gobierno de los Estados Unidos aplica el terror político como política de Estado.

 

El mundo sabe que el expresidente de Estados Unidos, George Bush, es intelectual y materialmente un líder terrorista, lo atestiguan viejas relaciones de familia con los Bin Laden y la élite de la mafia terrorista de Miami, a la cual agradece memorables habilidades fraudulentas; por eso coqueteó en su mandato con la jauría y hacen malabares con la suerte de Luis Posada Carriles, terrorista asalariado de USA , ahora liberado en tanto tienen encarcelados a cinco jóvenes que operaban en Miami, en vigilia, para detectar cualquier proyecto terrorista contra el pueblo cubano.

 

Pero el reto lo tiene ahora Barak Obama: él tomó lo que Bush le entrregó, esperemos a ver si la política agresiva contra Cuba también.

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