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Cuba

Vilma Espín: otra flor autótctona de la Revolución

Vilma Espín: otra flor autótctona de la Revolución

Por Ulises Espinosa Núnez

Sin Revolución socialista no hay igualdad social posible, es un concepto político que la legendaria combatiente revolucionaria Vilma Espín, abrazó desde que se consagró a la lucha por destruir a la dictadura de Fulgencio Batista, que había hecho entrega total de la soberanía nacional a los gobiernos de Estados Unidos, antes y después del golpe de Estado, que el sátrapa propinara el 10 de marzo de 1952.

 

Procedente de una familia de cómoda posición económica, Vilma fue tempranamente una joven estudiantil involucrada en las mejores causas sociales, y según cuenta la historia, estuvo en los más atrevidos proyectos de rebeldía hasta

que sus inquietudes la hacen encontrarse con el insigne Frank País, fundador con ella del Movimiento 26 de Julio, en la antigua provincia de Oriente.

 

Desprovista de prejuicios burgueses, se convierte en la peligrosa Deborah que la tiranía batistiana buscada en Santiago de Cuba, donde nunca la pudieron capturar, hasta que llegó el momento de su partida para la lucha guerrillera en el II Frente Oriental Frank País, que encabezaba el Comandante Raúl Castro, quien desde el 26 de enero de 1959 sería su compañero de la vida y padre de sus cuatro hijos

 

Aquel día no hubo luna de miel, porque Cuba estaba en el más alto fervor patriótico después triunfo rebelde el primero de enero de ese año, y todas las energías y desvelos estaban dispuestos sólo para los efectos políticos de la victoria, y en consecuencia las clases derrotadas, los criminales de guerra, el ejército rendido había que tenerlos a buena distancia y la reacción política estaría maquinando con el imperialismo la forma de evitar el ascenso de Fidel Castro al poder.

 

Sería el jefe guerrillero, el máximo líder de la triunfante de la Revolución Cubana, el hombre que pondría en sus manos la misión histórica de unir a todas las  mujeres cubanas, sin distinción de credo, posición económica, raza o clase social, con la sola condición del apoyo irrestricto a proceso político que se iniciaba.

 

Y así ocurrió: las mujeres cubanas, provenientes muchas de diferentes organizaciones sociales, se agruparon en la Federación en cuyo seno ellas y Vilma elaboraron, defendieron y llevaron a la practica las más añejas aspiraciones de igualdad en las nuevas conquistas en lo laboral, lo político, económico, al punto que como milicianas lograron espacio en las trincheras de la defensa.

 

Con Vilma las mujeres cubanas fueron mucho más allá, por ejemplo, dejó de recibir menor salario respecto al hombre por el mismo desempeño, pero también ascendió a puestos de trabajo antes vedados, a cargos de máxima dirección ante los hombres, se acabó con la prostitución y surgieron cientos de miles de empleos, asientos en la escuelas de superación para que las olvidadas estuvieran presentes en el convite revolucionario.

 

Esta bella e íntegra mujer que consagró su vida a la Revolución, interpretó cabalmente lo que acontecía, y por tanto había que revolucionar a la sociedad y, para empezar, los niños trashumantes fueron sacados de las calles del desamparo y llevados a escuelas, se instituyeron los círculos infantiles para hijos de madres trabajadoras y se organizó las Unión de Pioneros de Cuba, todo con el liderazgo de Vilma Espín.

 

Ella hizo trascender a las ciencias en las investigaciones sociales alrededor de la mujer, la familia, la igualdad de género, la niñez, la juventud, de manera que la célula de la sociedad se reorientara cualitativamente hacia el futuro que estaba al alcance de las manos de todos, y que ya no era una promesa y mucho menos una quimera.

 

Pero Vilma fue también una mujer de Estado con responsabilidades estatales y políticas, como diputada, presidenta de una comisión del Parlamento sobre la atención a la mujer, la niñez y la juventud, y de igual manera como miembro del Comité Central del Partido, al propio tiempo que era la máxima representante internacionalmente de la política de la Revolución en la emancipación de la mujer.

 

Unas cuantas líneas no bastarían para alcanzar la altura de Vilma, pero sirvan como homenaje a ese icono de la Revolución Cubana que en los 80 años de su natalicio el 7 de abril de 1930, mujeres latinoamericanas, el Caribe y del todo el mundo la recordarán por su prominencia moral y ética, su integridad y la fidelidad a las causas más justas del pueblo y la humanidad. Ella es otra flor autóctona de la Revolución.

1959: La CIA desde el primer momento contra la Revolución

Los fallidos intentos de la administración de Eisenhower por evitar el triunfo de la Revolución, se convirtieron desde los primeros días de 1959 en acciones subversivas encaminadas a frustarlo. 

Los medios que se habían utilizado antes, se ajustaron a las nuevas circunstancias, por lo que la CIA comenzó a maniobrar utilizando al tirano Rafael Leonidas Trujillo, a cabecillas del autodenominado II Frente Nacional del Escambray vinculados a él por la mafia italo-norteamericana; a militares del batistato, politiqueros del viejo régimen y representantes de la alta burguesía cubana. Paralelamente el gobierno norteamericano continuó actuando contra Cuba a través de la OEA. 

Estos medios fueron utilizados por la Agencia durante la primera mitad de 1959 en una decena de acciones subversivas. Las de carácter propagandístico perseguían aislar la Revolución, tomando como pretexto la aplicación de la Ley Penal de la Sierra Maestra a los criminales de guerra de la tiranía batistiana, y la manipulación del fantasma del comunismo, según los patrones de la guerra fría. 

La creación en Nueva York el 28 de enero de la organización contrarrevolucionaria La Rosa Blanca, perseguía proyectar la imagen de que las acciones que tenían tenían luga contra la Revolución eran entre cubanos. 

En esta escalada, desempeñó un papel importante el plan de la embajada norteamericana en La Habana  del 14 de abril, que incluía acciones de influencia sobre dirigentes de la Revolución, intentos de reclutamiento de potenciales colaboradores en sectores priorizados como el Gobierno Revolucionario, el Ejército Rebelde, los sindicatos, los medios de comunicación, los escritores, la iglesia y los estudiantes.

 

Para ello utilizaron los servicios de agentes como el traidor Hubert Matos. Desde el exterrior organizaron la salida clandestina del país de Pedro Luis Díaz Lam, que había sido destituido de su cargo al frente de la fuerza rebelde por nepotismo e ineptitud, para que realizara acusaciones ante el Subcomité de Seguridad Interna del Senado norteamericano, sobre la supuesta penetración comunista en el Gobierno Revolucionario. 

Esta maniobra se vería secundada por una crisis institucional interna creada artificialmente con el respaldo del presidente provisional Manuel Urrutia Lleó. 

Otras acciones fueron de guerra económica, con la decisión congresional del 8 de julio que autorizaba al presidente de Estados Unidos a negar ayuda a países donde se nacionalizaran propiedades norteamericanas; y mediante el constante acoso a Cuba a través de la OEA, que de inmediato comenzó a planificar la puesta a punto de una medida extraordinaria, sólo realizada en ocasión de grandes conflictos como la Segunda Guerra Mundial y la guerra de Corea: la convocatoria de una reunión de cancilleres que sentase a la Revolución cubana en el banquillo de los acusados. 

La desestabilización interna prevista se haría coincidir en el verano de 1959, con tres medidas de carácter paramilitar: la invasión a la isla de ex militares batistianaos acantonados en Santo Domingo y de fuerzas de la llamada Legión Anticomunista del Caribe; un levantamiento contrarrevolucionario en las montañas de la región central de Cuba, organizado por William Morgan en contubernio con Trujillo, así como la participación en el complot de antiguos militares de la tiranía que continuaban en servicio activo en el Ejército Reebelde. 

Bajo la genial conducción del Comandante en Jefe Fidel Castro se fueron desarticulando cada una de esas maniobras en la misma medida que se iban desarrollando. En la primera semana de agosto, en la región occidental fueron detenidos una parte de los conspiradores por los incipientes órganos de seguridad. Posteriormente, fueron neutralizados los otros componentes paramilitares de la conjura, una acción que concluyó con una rápida operación militar en el aeropuerto de Trinidad el día 13. 

La valoración de los hechos realizados por Fidel el día siguiente, ate las cámaras de la televisión, fue un hito importante en elee proceso de concientización del puebelo acerca de que el verdadero enemigode la Revolución - por encima de batistianaos o trujillistas - era el gobierno norteamericano. 

El desenmascaramiento de estas acciones por el canciller Raúl Roa, en la V Reunión de Consulta de Cancilleres de la OEA, en Santiago de Chile, impidió que se materializaran los propósitos aislacionistas del imperio. Los planes del gobierno norteamericano fracasaron. Trujillo hizo el ridículo. 

La Revolución cubana salióvictoriosa de esta primera operación susbversiva. Por ello, durante el mismo mes de agosto de 1959, el gobierno de Estados Unidos dio nuevos pasos para desencadenar los planes agresivos que le sucederían, y que dos años más tarde fueron derrotados por nuestro pueblo en las arenas de Playa Girón.

 

Origen de la nacionalidad cubana

Al fundirse la cultura española con la africana en Cuba, llegó hasta aquí todo el bagaje ancestral de la cultura occidental greco-latina, así como el complejo trasfondo del mundo. Con el presbítero Félix Varela y con el escritor José Antonio Saco, en las décadas anteriores a la mitad del siglo XIX surge el sentimiento consciente y políticamente desarrollado de la nacionalidad. 

Varela fue el pionero de la independencia de Cuba. En labios de Varela la voz patria equivale a país, independencia. En 1849 Saco sentenció sobre la ya bien fundada nacionalidad Cubana. Es preciso que antes sepamos lo que es nacionalidad y que consiste en que todo pueblo que habita un mismo suelo, un mismo origen, una misma lengua y tiene los usos y costumbres, ese pueblo tiene una nacionalidad. Ahora bien, la religión que profesa no es de una misma religión , que aunque común a otros, no por eso deja de ser uno de los rasgos que más la caracterizan. Negar la nacionalidad cubana, es negar la luz del sol de los trópicos en su mediodía. Sobre esto Saco escribió que’’... la nacionalidad es la inmortalidad de los pueblos, y el origen más puro del patriotismo".

En fin la nacionalidad se fue cristalizando no solo por la mezcla de razas, sino también con la fusión de costumbres, creencias religiosas , cultos espirituales y expresiones culturales de los distintos exponentes extra continentales que en una metamorfosis que de vino en un producto que desde el punto de nacionalidad conformó un estamento social, un ente social que se llamó lo cubano. 

A partir de la conciencia de lo cubano, en la poesía, la narrativa, la docencia se fue estructurando un concepto de nación que se cristaliza de precursores como Félix Varela, José Antonio Soco y José de la luz y Caballeros, hasta el momento culminante de la claridad de la Guerra de los Diez Años, iniciada el 10 de octubre por Carlos Manuel de Céspedes, en La Demajagua. 

Ese fue el momento en que lo cubano determinan gentilicio, una nacionalidad con la cual un pueblo se hizo reconocer ante el mundo con una guerra popular que tendría que terminar con el reconocimiento de la República de Cuba por la que el Ejército Libertador combatió ya con un himno y una bandera. 

Desde 1868 hasta 1878 esas aspiraciones de crear una República cubana independiente no se pudo lograr y mucho menos en la guerra chiquita, hasta que la luz universal y visionaria de ’’José Martí’’ fija las ideas de una nueva guerra llamada necesaria, para independizar a la Isla no solo de España, sino también impedir que Estados Unidos se apoderara de Cuba y demás tierras de América, lo cual expresa en su Carta Testamento Político del 18 de mayo de 1895, a su amigo el mexicano Manuel Mercado, un día antes de caer en Dos Ríos, lo cual frustra la intervención yanqui en la guerra hispano-cubana.

 

Con aquella acción oportunista los Estados Unidos impidieron la victoria del Ejército Libertador, debido fundamentalmente a la muerte, primero de José Martí, luego de Antonio Maceo y después de su hermano José, dos hombres que sin duda hubieran dado otro curso al final de la guerra. 

El asalto a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes y la consecuente guerra de liberación nacional lideradas por el Movimiento 26 de Julio y el Ejército Rebelde con Fidel Castro al frente, y que triunfó el primero de enero de 1959, fue la concreción definitiva de la Nación la libertad absoluta a que aspiraron nuestros libertadores, y la conquista de la segunda independencia que visionó José Martí con su guerra necesaria y el Partido Revolucionario Cubano; por ello es que hoy podemos proclamar a pulmón lleno iV¡va Cuba Libre! , como grita nuestro General de Ejército Raúl Castro.

Los que vituperan

Por Ulises espinosa Núñez

Los que vituperan, esputan o defecan odio sobre la Revolución cubana, en su frustración creen a cada rato encontrar la fórmula, la acción apocalíptica que dé al traste con este proceso que lleva ya su medio siglo de edad, es decir, que entró en la tercera edad, y en un abrir y cerrar de ojos, se inscribirá en el Club de los 120 Años.

Cuando a principio de mayo de 2005, el presidente norteamericano George Bush dio a conocer sus kilométricas medidas represivas contra el pueblo cubano, la pandilla mafiosa de Miami, sus abominables lanceros del Congreso, y los tanques pensantes que agrupó el ex canciller Colim Powell, se creyeron la ridícula idea de que acababan de darle el golpe de gracia a la economía de la Isla, con la limitación al mínimo del envío de las remesas desde su territorio. ¡Necios!.

Según su óptica, Cuba es una de esas repúblicas bananeras donde el alivio de su pobreza depende de una remesa que en algunos países se ha convertido en la principal entrada para la economía interna. México recibe 17 mil millones de dólares, El Salvador sobrepasa los dos mil millones, por lo que es medular en el balance de su mercado y la satisfacción de las necesidades de la familia salvadoreña.

En el caso de ese país centroamericano, es de tanta importancia la remesa, que en las antepasada campaña electoral presidencial, el gobierno de los Estados Unidos amenazó, así de cierto, al pueblo con limitar los envíos, si votaban o ganaba el Frente Farabundo Martí, cuyo aspirante era el legendario combatiente revolucionario Chaffi Handal; como es de notar allí la remesa determina una situación, un equilibrio social y político. Handal no ganó, en consecuencia.

Pero ese no es el caso de Cuba, ni el Gobierno cubano pudo cometer la ingenuidad de que la economía fuera a caer en la dependencia de la moneda yanqui, en el proceso de recuperación de la crisis que provocó la desaparición de la Unión Soviética y del Campo Socialista, cuando se sabe que la política en Norteamérica también la traza el dinero.

Según ha dicho el Comandante en Jefe Fidel Castro Fidel Castro, desde que se despenalizó el dólar en Cuba, ya se pensó en buscar una moneda cubana fuerte para sacarlo del panorama local. Ya ocurrió, y nada favorable a los enemigos ha ocurrido.

Ocurrió, y los que odian a esta Nación se han quedado con la carabina al hombro, encasquillados al punto de que el tiro le salió por la culata, unos meses después que apuntaron al derrumbe, porque en el supuesto de su óptica, los cubanos no podrían vivir sin el billete verde como equivalente de los activos.

Según cables de agencias internacionales de prensa, a Cuba entran unos 800 mil dólares por concepto de remesas, otras sitúan la cifra en los mil 200 millones, y ni con ese estimado respetable pueden ser categóricos en afirmar que la economía cubana está determinada por esa entrada suplementaria que, sin embargo, sí es importante para quienes la reciben, por su poder de adquisición en los mercados.

Francisco Soberón, exministro presidente del Banco Nacional de Cuba, dijo en una mesa redonda tiempo atrás que tal afirmación es ridícula, por cuanto el peso de las remesas en las finanzas internas es una ínfima parte; según las cifras que la propia prensa extranjera maneja, representa entre la décima y la oncena parte de los ingresos, tan solo eso.

Ya una vez en Cuba esa remesa que los políticos capitalizan no desempeñó ningún rol económico, por ínfima o inexistente, porque el nivel de vida de los cubanos era competitivo en la década de los 80: por aquellos años los mercados estaban saturados de productos y eran muchas las opciones con el peso corriente.

Hoy, a pesar de la crisis que el país está rebasando, tampoco esa remesa determina la economía interna; apostar a ello le está acarreando a los enemigos de la Revolución un nuevo fracaso. Lógicamente, el Gobierno cubano no menoscaba lo que significa esa ayuda para las familias que la reciben, pero en nada estima el valor político que le otorgan quienes apuestan a las medidas que Bush implementó.

El mundo debe saber algo: los dólares que una parte de la población recibe no son para pagar medicamentos, consultas médicas, intervenciones quirúrgicas, escuelas, matrículas, estudios, servicios funerales, la atención prenatal a las mujeres embarazadas, pues en Cuba todo eso lo recibe el pueblo de manera gratuita, incluso, la canasta básica es subsidiada por el gobierno, como por ejemplo, con un dólar un niño cubano entre cero y siete años puede adquirir 104 litros de leche.

Muchas cosas y servicios no se pagan en Cuba con el dólar, y otras tantas son tan baratas que asombran, entre ellas que usted pueda viajar 650 kilómetros en tren u ómnibus con 25 pesos, que es el equivalente a un dólar, y si se trata del transporte urbano, en la ciudad de Las Tunas, una persona puede hacer 125 viajes con un dólar. Creo que ese servicio en Cuba es el más barato del mundo.

Nadie se piense, que esos mercados abarrotados, que se pueden ver diariamente en cualquier provincia del país, es únicamente debido a las remesas, sino también al poder adquisitivo que ostenta la población cubana, algo de lo cual puede dar pruebas la red de cajas de cambio y compra de divisa (CADECA) que visita el pueblo. Es evidente que no hay ganancia para los imperialistas y contrarrevolucionarios de Norteamérica con la limitación al envío de esa ayuda, a no ser el daño que le causan a la población.

Tengo la convicción que las remesas, como herramienta política, es una forma de arar en el mar, es agua entre los dedos, una salva, tiro al aire, en fin, la quinta pata de una mesa sin la cual queda en la misma posición.

La Revoluciòn Cubana: un alumbrón

La Revolución Cubana acaba de nacer y desde su lecho de hombres se advierte ya, su futuro luminoso. Sí, la Revolución ha nacido por quincuagésima segunda ocasión este 1 de Enero del 2010, solo que ahora los barbudos de la Sierra, los jóvenes rebeldes que un día juraron ser libres o mártires se han multiplicado y sus sueños de justicia trascienden la frontera nacional, se convierten en la expresion diaria, en lo mejor del ser humano.

 

 

Como un alumbrón de futuro el año 1959 irrumpía en la vida de los cubanos y surgía aquí, en nuestra América, en el traspatio del yanqui la primera Revolucion triunfante.

Entoces los pronósticos fueron muchos, algunos por inevitable o fatídica proximidad geográfica aseguraron la caída, otros a la sorpresa del momeno no imaginaron la dimensión de lo que ocurría en la pequeña Isla del Caribe; pero la Revolucion a contracoriente siempre, no solo se impuso desde y con el pueblo, sino que sobrevivió y marchó en cuadro apretado cuando las circunstancias amenazaron su integridad.

 

Y lo que un día fue un sueño se convirtió en realidad, los cubanos aprendieron a valorarse, a tomar conciencia de sí mismos de su esencia "real maravillosa", descubrieron que este socialismo autóctono tenía mucho de esa magnífica simbiosis que conforma la nacionalidad cubana y latinoamericana.

  

El imaginario popular irradió sus mejores expresiones en tiempos de crisis y durante los duros años finiseculares a la par de las presiones económicas, los éxitos en la educación, la salud, la ciencia el deporte y la biotecnología crecieron. Ante cada revés vino una nueva victoria y Cuba fue defensora incansable de sus principios y derechos, de la integridad de las naciones tercermundistas.

 

Tal vez lo más sorprendente de este proceso es que la Revolucion Cubana, en medio siglo de vida, no ha dejado de sorprender, apenas se manifiesta solidaria y rejuvenecida cuando vuelve, otra vez, adarga al brazo, a la carga. En cualquier país del orbe no es extraño encontrar la huella internacionalista de Cuba, con la dignidad de su pobreza los cubanos han sabido materializar su esencia profundamente humana en conflictos armados, fenómenos climatológicos, crisis humanitarias o las propias consecuencias de la política neoliberal.  

 

El 1de Enero de 1959 como el 10 de Octubre de 1868 "esta Isla se arrancó la codicia del cuello y se la echó al diablo. Desde entonces no hay quien la entienda - ni quien pueda con ella".

 

Por eso hoy cuando este proyecto de vida alcanza un nuevo aniversario los cubanos no podemos menos que sentir el regocijo de sabernos victoriosos, conscientes de que Revolución no es un mero concepto. Cuando hablamos de Revolucion Cubana, hablamos de un pueblo de gente común que se levanta todos los días apretadas en estrecheces, pero centenaria en razones para luchar.  

 

Cuando hablamos de Revolución Cubana hablamos de 11 millones de hombres y mujeres que disienten y apoyan, de años de intenso batallar, del tañir de una campana de ingenio, de la intransigencia de un mulato de firme postura, de una madre mambisa, de un Moncada, un Granma y un Fidel tan inmenso como la cordillera de un fuego andino.

Haití: hermana de sangre

Los horrores que ha vivido, vive y vivirá por mucho tiempo la hermana nación haitiana duele a los cubanos tanto como si la desgracia de ese pueblo se hubiera ensañado sobre nuestro verde caimán, y no por una simple reacción solidaria y humanitaria por un país vecino.

 

Las causas de ese sentimiento sobrepasan cualquier cercanía o límite geográficos, incluso hasta políticos, si a tal caso pudiera recurrir un oportunista, con la argucia de que quisiéramos llevar a los haitianos un sistema político como el nuestro, signado por la libertad, la soberanía y la justicia social. En eso Cuba se respeta.

 

Hace exactamente 108 años que los haitianos empezaron a llegar masivamente a Cuba, llamados por los pitos de los centrales azucareros que el capital norteamericano y nacional levantaban en este país, y cuando era necesario una fuerza de trabajo barata que se sometiera a las condiciones que les impusieran los patronos.

 

Los haitianos venían empujados por su propia miseria nacional, que no pudieron revertir no obstante haberse liberado los primeros del yugo colonial francés en este continente. Si a esta altura de su historia Haití sigue siendo la nación más pobre y atrasada social y económica del hemisferio occidental, es porque padeció también de una explotación secular que no la dejó levantarse de su desgracia.

 

Empero, la riqueza que los cubanos hicieron a partir de la caña de azúcar, y surgieran prósperas ciudades y sociedades, en gran parte se debe al sudor y el sacrificio de los haitianos que en decenas de miles llegaron a nuestros campos, para ser explotados y arrinconados en barracas más miserables que las que los nazi reservaron para sus prisioneros en la II Guerra Mundial.

 

Pero ellos, no vinieron en oleadas desordenadas a invadir a la Isla promisoria, sino por el Decreto gubernamental Número 23 del 14 de enero 1913, once años después de que llegaron los primeros 1000 con el mismo fin, que daba un sutil matiz a la nueva trata negrera yanqui.

 

Para conocer la magnitud de aquella inmigración baste recordar que entre 1902 a 1920 a Cuba entraron 174 mil negros antillanos para ser empleados en la explotación de la caña de azúcar, para lo cual no bastaba la fuerza laboral cubana, que era inferior en número respecto a la foránea, pero le estaba prohibido realizar cualquier otra actividad economía en las ciudades.

 

Ello perjudicó por décadas a trabajadores cubanos, pues los haitianos eran empleados con un mísero salario de 20 centavos por cada 100 arrobas que los criollos no aceptaban, situación que suscitó numerosas protestas parlamentarias que nunca tuvieron respuestas, aunque había una cláusula de repatriación cada dos años, concluido un contrato, pero la inmigración perduró hasta la década del 40.

 

El gobierno se hizo de la vista gorda a instancias del capital norteamericano y la oligarquía criolla, que siguieron construyendo centrales azucareros hasta completar la cifra de 152, cuya fuerza laboral era principalmente haitiana, aunque en cifras descendientes los demás cortadores de caña procedían de Jamaica y otras islas de las Antillas Mayores y Menores.

 

Aquellas realidades hermanaron a cubanos y haitianos que aunque cerradas a la penetración de extraños en sus comunidades empezó la fusión de sus culturales, lenguas, costumbres, comidas, bebidas y fiestas, cultos, religiones y creencias,  cuando se dieron los matrimonios entre haitianos y criollas, o viceversa.

 

Se dá la transculturación, pero empieza la asimilación de ambas nacionalidades hasta estos días en que, por ejemplo, muchos descendientes de haitianos hay en los municipios azucareros de las provincias del oriente cubano: Las Tunas, Santiago de Cuba, Guantánamo, Holguín y Granma, y las agramontinas Camagüey y Ciego de Ávila, además de otras del occidente.

 

Es decir, Haití no sólo fue un pilar sobre el cual se levantó la economía cubana hasta el triunfo de la Revolución, cuando fueron liberados de la explotación, sino el ente que ligó su sangre y su cultura con la isleña y hoy es uno de los principales afluentes de nuestra nacionalidad.

 

Por eso, desde hace más de una década, la ayuda de Cuba a Haití es sencillamente un gesto de solidaridad con una hermana de sangre, y allí estaremos a cambio de nada, por la felicidad de ese pueblo víctima de muchos terremotos sociales, políticos y económicos en su historia.

Camilo Cienfuegos: un aunténtico líder de la Revolución Cubana

Camilo Cienfuegos, ese extraordinario combatiente y guerrillero de mil leyendas, fue mucho más que un carismático hombre cuya magnética personalidad cautivó a todos, hasta convertirse en un paradigma, en una bandera de los principios, la ética y las ideas en los niños y jóvenes cubanos, a 50 años de su desaparición física el 28 de octubre de 1958.

 

Si hoy asombran sus hazañas y vertiginosa carrera política hasta el liderasgo revolucionario, es porque su paso por la historia dejó huellas mucha más progunda que esa recurrente imagen de sombrisa, sombrero alón o de hombre gustador de bromas, rasgos con los cuales algunos a veces se pretende definir su imagen más completa.

 

Camilo, quien fue jefe del Ejército Rebelde hasta su muerte, fue ante todo un líder de la revolución cubana que en apenas tres años de lucha tuvo las más caras posibilidades de mostrar sus cualidades de soldado de temerario valor personal en el combate, de jefe militar y estratega capaz y victorioso, además de poder perfilar su pensamiento políítico hacia el horizonte visionario y táctico del Comandante en Jefe Fidel Castro.

 

Hay un aspecto en la vida política y militar del Héroe de Yaguajay en el que no reflexionamos: su condición de líder político de la Revolución Cubana y singular arraigo en el pueblo, que lo llevó a ocupar un sitial prominente y muy comprometido al lado de Fidel, junto al que fue uno de los principales forjadores de la unidad del pueblo en torno a la Revolución.

 

Pero también devino pilar en crear el concepto y los principios de lealtad y fidelidad al Jefe de la Revolución, a su Ejército Rebelde emanado del pueblo, y a todas las medidas adoptadas para revertir la situación del país, que había sido saqueado por la oligarquía y los tiranos que gobernaron hasta el 31 de diciembre de 1958, del siglo pasado.

 

Más fácil me será dejar de respirar, que dejar de ser fiel a su confianza, juró a Fidel en el mismo sitio donde callera el Héroe Nacional José Martí, el 23 de abril de 1958 cuando su ascenso a Comandante del Ejército Rebelde; así era su ética trevolucionaria y su fidelidad al Comandante en Jefe, a quien le reiteraba su decisión de cumplir su misión, en Los Llanos de Oriente.

 

En análisis de sus discursos y entrevistas uno se percata de que Camilo es todo un verdadero educador político popular, enfatizando mucho en sus palabras sobre la necesidad de la unidad revolucionaria de todo el pueblo, definiendo a los trabajadores, los campesinos, los estudiantes, los profesionales y el Ejército Rebelde, como las únicas fuerzas que habrían de  hacer indestructible a la Revolución.

 

Las palabras de legendario líder político recordaban a cada cubano el pasado de olvido, abusos, explotación, robo, discriminación, injusticias y precisaba a esas verdades como las causas que condujeron a la lucha revolucionaria en la Sierra Maestra, El Escambray, El Llano y las ciudades.

 

Le hablaba al pueblo de la nueva realidad cubana, con las cuales se hacía aclamar con vítores de las grandes multitudes, por ejemplo con aquella afirmación del 7 de octubre en el Central Narcisa, en su tercer acto del día: "Los latifundios se están acabando, están invadiedo la tierra no los tanques, sino los tractores que van a  traer la felicidad y van a traer la riqueza a todos los campesinos.

 

"Porque no vamos a permitir que se sigan muriendo de hambre hombres y mujeres en los campos, porque no estamos dispuestos a que se queden niños sin estudiar, porque no estamos dispuestos a que haya familias enteras viviendo sin techo, y viviendo en la mayor miseria. Por eso murieron 20 mil cubanos. Porque todo eso se terminara y por la gloria de esos 20 mil cubanos podemos afirmar que eso se termina o nos cuesta la vida en la lucha por todo eso.

 

Hablaba Camilo de que los nuevos líderes se habían consagrado al pueblo con las armas en la mano, y después del triunfo de enero a la reconstrucción del país con un Gobierno Revolucionario que promulgaba leyes por el bienestar popular, y a una de ellas, la de Reforma Agraria, la consideraba como la Ley de la Revolución, por su enorme trascendencia política, social y económica.

 

El 7 de octubre de 1958, en Jobo Rosado, antigua provincia de Las Villas, en la celebración del primer aniversario de su Columna Invasora arribar a aquel paraje que sirvió de campamento, el Comandante Camilo Cienfuegos, arengaba:

 

"Tenemos que seguir adelante, tenemos que seguir codo a codo los campesinos, los obreros, los estudiantes, el Ejército Rebelde, unidos fuertemente con la mirada puesta en el futuro brillante de Cuba. Todos tenemos que estar juntos para que esta Revolución no se detenga. Todos tenemos que estar juntos para que la Revolución no sea aplastada por los poderosos intereses extranjeros ni los poderosos intereses afectados por esta Revolución".

 

El 12 de julio de 1959, en el poblado de Güira de Melena, en una concentración popular nocturna, expresó: "… jamás se alzará el brazo de ningún militar cubano de hoy, ni jamás se virará el fusil de un militar de hoy contra el pueblo. Q        ue esos fusiles los arrebatamos al tirano, que esos fusiles se los arrebató al tirano el pueblo de Cuba, y que esos fusiles pertenecen al pueblo de Cuba, y sólo se usarán para defender la libertad que ganó el pueblo de Cuba.

Cuba, una eterna vigilia

Eterna vigilia se puede decir, ha sido siempre la de Cuba, buscando o vigilando en sus costas, cuadras y calles de sus pueblos, o en los caminos de los campos, los movimientos extraños y subrepticios de los enemigos, porque si de algo deben estar convencidos los otros ojos que miran hacia la Isla, es de que a este país hay que cuidarlo en extremo, pues lamentablemente hay políticas oficiales que quieren asesinarlo.

 

Cuba es por eso una eterna vigilia en el cuidado de su propio universo, que tal vez no sea perfecto como algunos afirman y nosotros sabemos,  pero es el mejor del que tienen experiencia una cuarta parte de sus 11,2 millones de habitantes, que vivió la sociedad anterior, y las otras tres cuartas partes, la nacida después del triunfo revolucionario, se desarrolló bajo la constante amenaza del peligro del terrorismo y el bloqueo y la agresión norteamericanos.

 

Pero la vigilia de estos tiempos, es simplemente una reacciópn de conciencia, de conviccione por razones capitales, ya que  elementos criminales tarifados por el gobierno de los Estados Unidos y sus agencias de inteligencia, siempre cometerían actos terroristas y fechorías de lesa humanidad, acciones y servicios que de algún modo causarían daños a las personas o al patrimonio nacional cubanos.

 

Desde que el Comandante en Jefe Fidel Castro bajó de la Sierra Maestra en ofensiva final, tomó Santiago e inició la Caravana de la Victoria y llegó a la capital cubana, no han cesado las agresiones, las que después se incrementaron con sabotajes y asesinatos hasta que el joven líder llamó a crear los Comité de Vigilancia que rápidamente se llamaron Comités de Defensa de la Revolución (CDR).

 

La violencia terrorista no era con hechos aislados por un siquitrillado, o aquel terrateniente al que la Ley de Reforma Agraria le quitó el exceso de tierras que tenía, sino mediante programas que venían de la Oficina Oval de la Casa Blanca o de los laboratorios terroristas de Langley, la sede de la

Agencia Central de Inteligencia de los Estados Unidos.

 

Todo lo que se hizo desde entonces contra Cuba fue pensado, calculado, planificado, precisado, pagado, pero si no hubiera sido por la vigilia, ya no existiera la Revolución.

 

Algo que enseñó temprano Fidel fue que una Revolución verdadera tiene que saber defenderse, porque no sobreviviría al error, concepción que aceleró la ofensiva contra los cientos de bandas que la CIA organizó a lo largo de toda la isla, y aquí está Cuba, todavía en vigilia desde 1959, porque no cesan las agresiones.

 

Pero la vigilia tiene una carga emotiva a la que las fibras humanas no se pueden sustraer, porque el impacto hizo brotar los sentimientos profundos del ciudadano cubano, abrió heridas falsamente cerradas después de cada crimen, por eso los 138 mártires cuyas fotos se levantaron frente a la Oficina de Intereses de los Estados Unidos en La Habana ( SINA) inflamaron los pechos de todo el pueblo.

 

Vimos brotar lágrimas por aquella desgracia irreparable de ver morir a sus seres queridos a bordo del avión de Cubana en el vuelo 455. Esos rostros acusan del dolor impuesto a los cubanos por los gobiernos de Estados Unidos, a lo largo de 50 años, tan sólo porque los antillanos decidieron la forma socialista para su sociedad única en occidente: sistema político y económico; y todo ha sido al precio de tres mil 400 muertos.

 

En los rostros de esta vigilia están los miles de ciudadanos que resultaron lesionados y mutilados en estos años por el terrorismo Made In Usa contra la Revolución Cubana, y los asesinados fueron estudiante, maestros, campesinos, profesionales, obreros agrícolas o pecuarios, empleados, soldados, una muchacha, un niño, porque los criminales que paga Estados Unidos, no tienen rostro, sino una bandera con barras y 50 estrella como antifaz.

 

Nunca antes en Cuba se vieron tales banderas negras, del luto total, y el hecho de que tremolen hacia la SINA, es ya suficiente para que los que allí están comandando la contrarrevolución sepan que los cubanos piden justicia, pero que los mártires que van a  su cuenta no están ni muertos ni olvidados. Y si la vigilia se convoca acusadora, es porque el Gobierno de los Estados Unidos aplica el terror político como política de Estado.

 

El mundo sabe que el expresidente de Estados Unidos, George Bush, es intelectual y materialmente un líder terrorista, lo atestiguan viejas relaciones de familia con los Bin Laden y la élite de la mafia terrorista de Miami, a la cual agradece memorables habilidades fraudulentas; por eso coqueteó en su mandato con la jauría y hacen malabares con la suerte de Luis Posada Carriles, terrorista asalariado de USA , ahora liberado en tanto tienen encarcelados a cinco jóvenes que operaban en Miami, en vigilia, para detectar cualquier proyecto terrorista contra el pueblo cubano.

 

Pero el reto lo tiene ahora Barak Obama: él tomó lo que Bush le entrregó, esperemos a ver si la política agresiva contra Cuba también.