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LA AGENDA

Por Ulises Espinosa Núñez

 

 

Durante décadas la contrarrevolución rancia, los políticos de refinada etiqueta verborréica y todos aquellos personajes de trajes encopetados únicos para la oligarquía, y otros desclasados elementos que añoran en Miami, y que vienen prometiéndole al mundo una alternativa de gobierno en Cuba, que imaginan algunos observadores, sería retrotraer el actual sistema al que ellos no pudieron sostener frente a la Revolución hace 52 años.

Para los cubanos sería retornar al parque jurásico que una vez fue la Nación antillana, y sucedería algo así como arrancar de La Habana a Alamar, de Las Tunas su distrito Camilo Cienfuegos o su Zona Industrial, de Holguín el Hospital Lenin y su hotel Pernik, y llenar esos parajes nuevamente de marabú, de malezas o dejar esas áreas en el terreno rocoso que fueron, en los tiempos de la desesperanza.

Con politiquería, discursos demagógicos, mentiras y terrorismo han pretendido, y pretenden, que los cubanos les crean la supuesta honestidad con que se venden sobre las tablas de Miami, en las emisoras de radio, en los banquetes de alcurnia, o donde quiera que arman el circo para cocinarse en su propia salsa.

Los rostros de los que quieren gobernar en Cuba son bien conocidos: muchos de ellos se banquetearon en la televisión en los días tristes del secuestro de Elián González, un niño sobre cuya inocencia y desamparo descargaron el odio visceral que alimentan contra este país desde la fuga del tirano Fulgencio Batista en 1959, quien antes de irse había hecho asesinar a 20 mil cubanos a lo largo de siete años de felonías.

Entre los aspirantes a líderes de la Cuba postrevolucionaria están Jorge Más Santos, el hijo del Más Canosa, ambos financieros del terrorismo que amenaza a la Isla, y así Ileana Ross Lethinen, Mario y Lincoln Díaz Balar, Bob Menéndez, José Basulto, todos ellos figuras prominentes del anticomunismo, financiero del anticastrismo.

Ellos se han tomado en serio el asunto, porque hace mucho tiempo ya que elaboran plataformas, tienen lo que es una especie de gobierno en el exilio que reconocido por los lacayos que subsisten en España, y que gozan de  beneplácito en Costa Rica, Nicaragua y El Salvador, entre algunos refugios de la política norteamericana contra la Revolución Cubana.

Pero fíjese usted que estupidez: algunos de los que vendrían a gobernar en Cuba, en el supuesto de que los cubanos de Fidel le entreguen la Patria o que los yanquis la conquisten, han planteado que pedirían tres días de licencia para matar a los comunistas.

Todos esos son lobos que envejecen en la misma cueva, protegidos por los fascistas del Congreso y el Senado norteamericanos, con la frustración de que sus aspiraciones son sueños quiméricos, como los del perro que mira a la luna queriéndola alcanzar en corto lance.

Así pudieran pasar sus últimos días tras las rejas y no en mansión de recreo los cuatro que fueron a su último intento de matar al líder cubano Fidel Castro, en noviembre del 2000, en ciudad de Panamá.

Son cuatro terroristas que han envejecido haciéndole daño a la humanidad, asesinando diplomáticos, técnicos, empresarios, turistas, y dinamitando hoteles, autos, oficinas, empresas, aviones, impotentes en fin de no poder destruir el proceso socio político de los cubanos: Luis Posada Carriles, Guillermo Novo Sampoll, Gaspar Jiménez Escobedo y Pedro Remón Crispín, entre muchos, son quienes no le han podido ganar la partida a la Seguridad Cubana y ahí "están ahora ante el banquillo" de los terroristas acusados.

Ahí están frustrados, quizás pensando en que tal vez morirán tras las rejas, sin lograr su gran sueño de volver a Cuba y gobernar, recibir altos cargos por sus servicios a la contrarrevolución y a la CIA, por lo cual serían premiados con algún grado en la policía, en la inteligencia o en cualquier partido del terrorismo de Estado, o en los del desempleo, el hambre, la privatización de escuelas, hospitales, carreteras y cementerios y le quitarían la tierra a los campesinos, los discapacitados volverían a los portales y la Perla de las Antillas sería otra vez casino op burdel de la mafia.

Aspirantes a gobernar en la Isla hay también otros muchos nombres que están bien emplazados en el diversos Ejecutivos como los tuvieron Clinto, Bush y ahora Obama, no por talentosos, sino por furibundos anticomunistas, carcomidos por la roña de que se les aleja la fecha de la reconquista; por eso están como símbolos del conservadurismo yanqui.

Pero son tantos los que aspiran que muy larga se haría la lista, seguramente con nombres que los cubanos no podrían identificar. Algunos de ellos podrán llamarse Joe Carollo, un desprestigiado exalcalde de Miami, y de allí mismo un tal Alex Penela, de mentalidad fascista, igualmente sin prestigio, embarrado de lodo de pies a cabeza, quien como jefe del FBI de la ciudad, es responsable de que los cubanos tengan prisioneros en Estados Unidos a cinco jóvenes antiterroristas.  

Y que nadie se asombre que Lázaro González, el tío abuelo secuestrador de Elián González presente su candidatura a alguna jefatura, a la espera de que caiga la Revolución.
Pero y bien, con qué aval moral se presentarían ante el pueblo cubano a decirles:¡yo soy ahora su nuevo líder! ¿ Y lo harían con los méritos de la voladura de una avión con 73 personas civiles abordo; con los de los atentados a hoteles donde murió Fabio Di Celmo…?

¿Quiénes de esos mercenarios que quieren gobernar en Cuba serían capaces de luchar por este país y con tantos sacrificios como lo han hecho Fidel, Raúl y toda esa juventud de acero que gobierna hoy en el país? ¡ Que reflexionen los que todavía creen en que la suerte de su patria está en La Florida¡

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