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Sabanilla

AQUILES, TAMBIÉN EJEMPLO EN EL DEPORTE

Aquiles, que  nunca tuvo sobrenombre, sino ese apelativo, porque era más atractivo sobre Manuel, que es su primer nombre, y Aquiles el segundo, no dejó título literario en papel alguno, pero sí una obra política y social guardada en la memoria histórica, que es la fuente de donde durante muchos he escrito de él como periodista, muy lejos de la pasión y subjetividad de hijo que pudiera empañar mi condición de profesional.

 Nunca escribí del tema al que ahora recurro, aunque incompleto por carecer de fotos de aquellos que han sobrevivido a la historia de la cual impondré a probables lectores; hace muchos años, algunos de ellos me hablaron de los días cuando formaron  parte de aquel renombrado equipo de béisbol Juventud Martiana, constituido por jóvenes campesinos vecinos suyos de Sabanilla y San José, en la demarcación rural de Las Arenas, del actual municipio Majibacoa, de la provincia de Las Tunas.

 Me contaba no hace mucho Elibardo Espinosa, Alonso y José, también del mismo apellido, Nenito y Saúl Vázquez, y Sabino Reygada, que Aquiles no era ni remotamente un buen pelotero, pero sí muy entusiasta como el manager que pagaba con su bolsillo algunos implementos como bates, pelota y gorras, además del alquiler del camión en que los llevaba a competir a barrios cercanos, propiedad del aún vivo Orestes Riquenes.

 Decía él en una carta suya a un periódico local de esta ciudad de Las Tunas, allá por el año 1945, que se debían crear instituciones sociales para disciplinar a los niños y los jóvenes, y para poner el ejemplo que nunca imitaron los desgobiernos de la seudorrepública, creó al “Juventud Martiana”, con el fin de unir al relevo en sus metas, aspiraciones, sueños y luchas.

 Aquellos muchachos, admiraron a Aquiles como ejemplo de combatiente revolucionario muy valiente, honesto, desinteresado, solidario en extremo, que luchó por la justicia social para los hombres y las mujeres del campo y en particular de los jóvenes que por entonces carecían de escuelas, de trabajo y de las mínimas posibilidades para realizarse dignamente.

 Aquiles, que  nunca tuvo sobrenombre, sino ese apelativo, porque era más atractivo sobre Manuel, que es su primer nombre, y Aquiles el segundo, no dejó título literario en papel alguno, pero sí una obra política y social guardada en la memoria histórica, que es la fuente de donde durante muchos he escrito de él como periodista, muy lejos de la pasión y subjetividad de hijo que pudiera empañar mi condición de profesional.

 Nunca escribí del tema al que ahora recurro, aunque incompleto por carecer de fotos de aquellos que han sobrevivido a la historia de la cual impondré a probables lectores; hace muchos años, algunos de ellos me hablaron de los días cuando formaron  parte de aquel renombrado equipo de béisbol Juventud Martiana, constituido por jóvenes campesinos vecinos suyos de Sabanilla y San José, en la demarcación rural de Las Arenas, del actual municipio Majibacoa, de la provincia de Las Tunas.

 Me contaba no hace mucho Elibardo Espinosa, Alonso y José, también del mismo apellido, Nenito y Saúl Vázquez, y Sabino Reygada, que Aquiles no era ni remotamente un buen pelotero, pero sí muy entusiasta como el manager que pagaba con su bolsillo algunos implementos como bates, pelota y gorras, además del alquiler del camión en que los llevaba a competir a barrios cercanos, propiedad del aún vivo Orestes Riquenes.

 Decía él en una carta suya a un periódico local de esta ciudad de Las Tunas, allá por el año 1945, que se debían crear instituciones sociales para disciplinar a los niños y los jóvenes, y para poner el ejemplo que nunca imitaron los desgobiernos de la seudorrepública, creó al “Juventud Martiana”, con el fin de unir al relevo en sus metas, aspiraciones, sueños y luchas.

 Aquellos muchachos, admiraron a Aquiles como ejemplo de combatiente revolucionario muy valiente, honesto, desinteresado, solidario en extremo, que luchó por la justicia social para los hombres y las mujeres del campo y en particular de los jóvenes que por entonces carecían de escuelas, de trabajo y de las mínimas posibilidades para realizarse dignamente.

 Aquiles cayó combatiendo a la dictadura de Fulgencio Batista (1952-1958) durante la jornada criminal  conocida como Las Pascuas Sangrientas, del 25 de diciembre de 1956, desde las filas del Moviendo Revolucionario 26 de Julio del  líder cubano Fidel Castro, a quien se unió desde el asalto al Cuartel Moncada el 26 de julio de 1953.

 No se equivocó en su filiación política luego de leer el alegato La Historia me Absolverá, pronunciada por Fidel Castro, en la causa que se le siguió por aquellos hechos, y ocasión en  la que afirmó que el autor intelectual de aquella acción había sido el Apóstol cubano José Martí. Aquel documento se convirtió en el Programa de la Revolución y para él suficiente para Aquiles.

 Luego del triunfo de enero de 1959, la Revolución Cubana, con Fidel al frente sembró de sueños realizados a toda Cuba, y al campo como en todas partes llegaron los maestros a las escuelas que nunca habían sido abiertas, otras fueron construidas hasta el nivel superior; de Sabanilla salieron muchos ilustrados hasta con grados profesionales y algunos científicos, como Alberto y Freddy Pompa, y el deporte se hizo derecho del pueblo, entre infinidad de conquistas socialistas.

 Pero antes, en la guerra que se desató contra el gobierno de Fulgencio Batista,  muchos de aquellos peloteros del equipo Juventud Martiana como Orlando Tamayo, Nenito Vázquez, Rigoberto Pompa, Rubén Sánchez y Armando Couso, entre otros que eran clandestinos, se fueron a las guerrillas a combatir con las armas en las manos, como lealtad a Aquiles y por el triunfo de sus ideas.

Aquiles cayó combatiendo a la dictadura de Fulgencio Batista (1952-1958) durante la jornada criminal  conocida como Las Pascuas Sangrientas, del 25 de diciembre de 1956, desde las filas del Moviendo Revolucionario 26 de Julio del  líder cubano Fidel Castro, a quien se unió desde el asalto al Cuartel Moncada el 26 de julio de 1953.

 No se equivocó en su filiación política luego de leer el alegato La Historia me Absolverá, pronunciada por Fidel Castro, en la causa que se le siguió por aquellos hechos, y ocasión en  la que afirmó que el autor intelectual de aquella acción había sido el Apóstol cubano José Martí. Aquel documento se convirtió en el Programa de la Revolución y para él suficiente para Aquiles.

 Luego del triunfo de enero de 1959, la Revolución Cubana, con Fidel al frente sembró de sueños realizados a toda Cuba, y al campo como en todas partes llegaron los maestros a las escuelas que nunca habían sido abiertas, otras fueron construidas hasta el nivel superior; de Sabanilla salieron muchos ilustrados hasta con grados profesionales y algunos científicos, como Alberto y Freddy Pompa, y el deporte se hizo derecho del pueblo, entre infinidad de conquistas socialistas.

 Pero antes, en la guerra que se desató contra el gobierno de Fulgencio Batista,  muchos de aquellos peloteros del equipo Juventud Martiana como Orlando Tamayo, Nenito Vázquez, Rigoberto Pompa, Rubén Sánchez y Armando Couso, entre otros que eran clandestinos, se fueron a las guerrillas a combatir con las armas en las manos, como lealtad a Aquiles y por el triunfo de sus ideas.

 

 

 

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