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Nuestras mujeres gracias a la Revolución

Nuestras mujeres gracias a la Revolución

Texto y fotos de Ulises Espinosa Núñez.

ulisesen@enet.cu

 

Preocupado por una crítica convalecencia revertida en apenas nueve días, casi se me va de manera total la conmemoración del Aniversario 50 de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC), una organización reveladora del carácter profundo, clasista y transformador que caracterizaría a la joven revolución cubana, triunfante el primero de enero de 1959, después de cruentos años de lucha armada.

 

Para entonces se habían organizado los campesinos, después de una Primera Ley de Reforma Agraria que entregó la tierra a los que en situación miserable situación de explotación trabajaban para los patronos como arrendatarios, precaristas, y se crea la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños (ANAP) en mayo de 1960. La FMC, la funda Fidel Castro con Vila Espín el 23 de agosto de 1960, y el 28 de septiembre el Comandante en Jefe de da vida a los Comités de Defensa de la Revolución Cuba, mientras el Movimiento Obrero iniciaba sus azarosos pasos para conquistar la anhelada unidad histórica por la que dirigentes y trabajadores venían peleando desde principios del Siglo XX, frente a oportunistas, traidores y quintas columnas del sindicalismo patronal.

 

Todo aquello, en apenas dos años, le había dado un vuelco político y social al país como nunca antes había ocurrido en América Latina, porque eran hechos históricos que tenían base en una auténtica revolución popular, en la que el ciudadano común tenía su espacio para integrarse a los cambios que venían con el proceso revolucionario, pero también para defenderlo desde las filas del Ejército Rebelde y de las Milicias Nacionales Revolucionarias, que Fidel y el Comandante Camilo Cienfuegos habían fundado el 26 de octubre de 1959.

 

Nada era casual, todo venía desencadenándose en la lógica de una verdadera revolución que no se fuera a bolina como la del 30, y solamente sería posible con todos para hacerla y defenderla, por eso es que rápidamente Cuba fue un avispero de pueblo construyendo vestidos de milicianos, cada cual en el modesto e importante espacio que se le daba para realizarse como ciudadano libre, sin tener que decir de donde venía como portador político.

 

Y ahí estaban las mujeres, aquellas a las que la sociedad burguesa les había reservado los más humillantes roles como hembras reproductoras, mano de obra barata en los quehaceres domésticos de la burguesía, la oligarquía y hasta de la aristocracia obrera, y por lo demás, limitadas posibilidades en la gastronomía privada, muy poco en la docencia porque no había sistema de educación masivo con respaldo estatal, lavado de ropa a domicilio y la prostitución, que gozaba de la tolerancia oficial.

 

La Revolución Cubana abrió sus puertas a todos, y particularmente a la mujer, para redimirla y en todas las rutas de la dignidad y el desarrollo que se ponía en sus manos; La Federación de Mujeres Cubanas fue para organizarlas política y socialmente, pero la Revolución les traía todos los colores de sus sueños más elevados y caros, para realizarse como mujer, ciudadana, madre y compañera de un proceso como no hubo otro nunca en este mundo que hoy está patas arriba.

 

Lo que quiso la mujer cubana lo fue desde la lucha clandestina y guerrillera hasta todas las esferas de la vida social, económica y política del país, y que en verdad supo aprovechar, lo cual se demuestra en estos 50 años de la FMC, cuando nacionalmente son 4 237 383 las cubanas mayores de 14 años integradas a su organización, de las cuales el 65,1 por ciento son de la fuerza técnica y profesional del país, y en el sector laboral estatal constituyen el 46,7 por ciento.

 

Con grados de general de brigada hasta grados inferiores la mujer cubana está en las tropas regulares y escuelas académicas de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) y el Ministerio del Interior, pero también dirigiendo empresas y centros científicos o como investigadoras, de titulares en ministerios como los de la Educación y la Industria Básica, al frente de cooperativas agropecuarias y granjas estatales, manejando equipos de la construcción, presidentas de Consejos Populares, de gobiernos y primeras secretarias del Partido Comunista en municipios y provincias, y miembros de la más alta Dirección Central del Estado y del Partido Comunista.

 

No hay espacio en Cuba donde la mujer no esté presente y es porque a lo largo de casi 52 años, ellas supieron conquistarlo con su entusiasmo, talento, pasión, entrega, sacrificio y responsabilidad, lo que en definitiva se ha convertido en fortaleza de la Revolución, y eso la hace invencible, invulnerable, como han dicho nuestro máximo líder el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, y el General de Ejército Raúl Castro Ruz, presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, y segundo jefe de la Revolución Cubana.

 

Seré categórico en mis conclusiones: las cubanas son hoy las mujeres más libres e independientes de este mundo que el imperio amenaza con destruir con su arsenal nuclear.

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